—¿Sofía murió?
Clara se incorporó en la cama de hospital, habiendo escuchado por el altavoz. La noticia era demasiado impactante para asimilarla de inmediato.
—Eso parece —Josefina se secó las lágrimas—. Cayó por un barranco de decenas de metros en la Sierra del Olvido, es imposible que haya sobrevivido a ese clima tan extremo.
Suspiró, ayudó a Clara a recostarse y le arregló las sábanas.
—Voy a la privada a ver a Ana, tiene fiebre... ay Dios. Pobres niños, ni tres años tienen y ya son huérfanos de madre y padre.
Josefina fue con su niñera de confianza y su chofer, comprando juguetes en el camino para tratar de aliviar el ambiente.
Celeste abrió la puerta y se sorprendió bastante de verla.
—Señora, ¿viene con noticias de Sofía?
—No —Josefina forzó una sonrisa—. Solo vine a ver a mis nietos.
Celeste asintió, un poco incómoda.
—Si tiene alguna noticia, por favor avíseme de inmediato. Estoy muy preocupada por Sofía.
—Claro —Josefina sintió que le ardía la cara de vergüenza y se acomodó el cabello para disimular.
Ana estaba recostada en su camita. Su carita ardía de fiebre, lloraba en silencio abrazando un muñeco de peluche hecho a su medida. Sebastián estaba sentado a su lado, intentando quitarle el muñeco para evitar que sudara.
—Ana, suelta el muñeco por favor, tienes que bajar la fiebre.
—¡No quiero! —sollozó la niña mientras grandes lágrimas rodaban por sus mejillas. Abrazó el muñeco con todas sus fuerzas.
Karina, que estaba cuidándola, se levantó de inmediato al ver a Josefina.
—¡Señora Josefina, bienvenida! Siéntese aquí —Karina le acercó una silla mullida.
—Gracias por todo el esfuerzo.
—De nada, no es molestia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...