Para ser honestos, había días en los que ni se acordaba de su nieta biológica Ana, pero en cambio, pensaba en Lilia a cada hora del día.
Pensaba en qué estaría haciendo, o si le dolían los brazos de tanto tocar el piano. Le dolía profundamente que Lilia hubiera estado enamorada de Lorenzo por tantos años y que Sofía se lo hubiera robado, arrebatándole la sonrisa de la cara.
—Sí, mi niña —dijo Josefina sintiendo una punzada en el corazón al pensar en Lilia.
Ana abrió sus enormes ojitos llorosos: —Mi mami no está. Yo quiero... quiero que te quedes conmigo, abuela.
Josefina hizo una mueca: —A la abuela no le da la vida para todo, mi niña, no tengo tanta energía.
Ansiosa por Lilia, miraba el reloj de la pared a cada rato. Apenas dieron las doce, se levantó de golpe y guardó el juguete.
Celeste, siempre amable, se le acercó: —Señora, pase al comedor. El almuerzo está listo.
—No, no, no —Josefina se despidió de prisa de los niños—. La abuela tiene un asunto urgente. Vendré a verlos otro día.
—Adiós, abuelita —Ana se despidió con su manita, aún con lágrimas en los ojos.
—Abuela, espera, te acompaño a la puerta —Sebastián se bajó de la cama, poniéndose sus pequeños zapatitos.
—No, Sebastián, hace mucho frío afuera.
El cerebro del niño trabajaba más rápido que el de muchos adultos. Si Sebastián comenzaba a razonar con ella para obligarla a quedarse a cuidar a su hermana, la haría pasar una vergüenza terrible. Ser sermoneada por un niño dejaría en claro su falta de decencia moral, así que cortó de tajo su intención:
—Mira el clima, hay ventisca y nieve. Si sales, te vas a resfriar y terminarás postrado en cama como tu hermanita.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...