¡Adiós para siempre, Benjamín!
Doña Salinas observó con frustración cómo la familia Miramontes se preparaba para marcharse.
—Consuegros, ¿qué está pasando? Acordamos celebrar el Año Nuevo juntos, como una gran familia, y charlar sobre los detalles de la boda.
La cena aún se estaba preparando, no habían empezado a discutir absolutamente nada del matrimonio y ya se iban.
Sentía pena.
Y decepción.
¡Pero sobre todo, una indignación enorme!
¿Qué clase de personas eran? Toda la familia junta, y parecían estar jugando, cambiando de opinión a su antojo.
El padre de Fabiola habló con severidad:
—Sobre este compromiso, mañana les daremos una respuesta definitiva.
Con el cabello aún húmedo, Benjamín bajó las escaleras a toda prisa e intentó detenerlos en la puerta.
—Suegro, suegra, abuelos... por favor, escúchenme. Hay un malentendido...
—No hace falta —el padre de Fabiola alzó la mano—. Benjamín, me has decepcionado profundamente.
—Pero suegro... —insistió Benjamín, dando un paso adelante.
La señora Miramontes lo detuvo, dándole un tirón a su elegante chaqueta, y le lanzó una mirada fulminante.
—¡Ten cuidado con lo que haces!
Doña Salinas, al presenciar la escena, hervía de furia.
—¿Acaso la familia Miramontes se volvió loca? ¡Parece que están endemoniados!
Cecilia le dio la razón de inmediato.
—Exactamente. Qué manera tan grosera de actuar. Habíamos quedado en hablar de la boda y de pronto arman este berrinche ridículo. Quién sabe qué bicho les picó.
¡Hmph!
Doña Salinas desvió la mirada y llamó al mayordomo.
—Ve y dile a Benjamín que vuelva aquí de inmediato.
No había necesidad de rogarle a los Miramontes para que se quedaran.
Que hicieran lo que quisieran, si querían irse, que se fueran. A los Salinas no les importaba en lo más mínimo.
¡La fila de mujeres de la alta sociedad dispuestas a casarse con alguien de la familia Salinas llegaba hasta el fin del mundo!
Benjamín tenía mujeres de sobra para elegir.
Fabiola era solo una niña de una familia de clase media alta, doña Salinas ni siquiera la consideraba gran cosa.
Si los habían tratado con tanta deferencia era únicamente porque a Benjamín le había gustado esa joven en particular. Pero ya que Fabiola no sabía valorar la oportunidad, al diablo con ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...