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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 120

Federico le lanzó una mirada fría a Julián:

—Te pedí que vinieras para hablar de negocios, no para que vinieras a coquetear.

Julián retrocedió medio paso.

Esto era muy extraño. ¿Desde cuándo a Federico le importaba su vida personal?

¿Ese supuesto "negocio" no era el proyecto de la aldea turística? Auge Media ya había adquirido los derechos principales para la producción.

¿Qué más había que hablar?

La mirada de Julián iba de Magdalena a Federico.

—¿Ustedes se conocen? —preguntó.

Federico se desabrochó el saco de su traje y luego volvió a abrocharlo.

Julián a veces parecía un joven imprudente, y otras veces un médico experto en acupuntura.

Con una simple aguja, sabía dar justo en el blanco de los secretos que los demás trataban de ocultar.

¿Decir que eran esposos?

Con tanta gente alrededor, no era apropiado.

¿Decir que eran completos extraños?

Pero ya llevaban tres años viviendo bajo el mismo techo atados en matrimonio.

Justo cuando el ambiente se volvió pesado, Magdalena habló.

Su tono era tranquilo, como si describiera algo que no tenía ninguna importancia:

—Señor Julián, el señor Suárez fue mi jefe en el pasado. Tuvimos algunas interacciones de trabajo anteriormente.

Que Magdalena lo dijera con sus propias palabras, era como negar a aquella chica que antes estaba llena de alegría y se había entregado por completo.

Julián pareció soltar un suspiro de alivio y agitó su teléfono:

—Entonces, ¿me pasas tu contacto?

El rostro de Federico se volvió un poco más sombrío.

Magdalena no lo notó y lo agregó a Julián; como trabajaban en la misma industria, tener un amigo extra siempre era mejor que ganarse un enemigo.

A mitad del evento, era obvio que no todo sería simplemente ponerse al día.

Lo más importante era que, tanto Grupo La Ribera como Leandro León, se habían enterado de que Federico iba a invertir en el Proyecto Aldea Turística Cinematográfica, por lo que habían actuado de inmediato tras conocer la noticia.

Leandro León le dio un par de respuestas secas, pero se negó a dejar a Magdalena en paz:

—Tanto Anaís como Fede saben cómo es mi carácter. Señorita Jurado, no lo hago por molestarla. Es solo que este es un proyecto muy importante y hablamos de cientos de millones en inversiones.

Sonrió.

—Actuar requiere belleza y emociones, pero hacer negocios requiere conocimientos especializados y visión.

Leandro se jactaba de tener vínculos cercanos con la familia Cárdenas y ser un viejo conocido de Federico, así que obviamente estaba enterado de la disputa por las propuestas del proyecto.

Julián también miró a Magdalena con una expresión incómoda.

Federico tomó la copa vacía de la mano de Leandro y la colocó en la bandeja de un mesero:

—Director León, hágame el favor...

Quería intentar sacar a Magdalena del aprieto.

Pero, para su sorpresa, ella lo interrumpió:

—Director León —comenzó Magdalena con una sonrisa serena.

—Es cierto que no entiendo mucho de lo que dijo, pero Auge Media es una empresa de entretenimiento y, más importante aún, es la desarrolladora original del proyecto.

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