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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 119

En privado, ¿quién no había tachado de falsa a Anaís? Sin embargo, frente a ella, todos se comportaban corteses para no ofender a Federico ni al Grupo Orizon.

Magdalena notó que, mientras Anaís se paseaba por su cuenta, no faltaba quien la elogiara constantemente:

—Esta es la señorita Cárdenas, novia de aquel de Orizon. Antes ocupó un puesto en la empresa, así que está muy familiarizada con todos los negocios.

Pero también había quienes no le creían y decían con sarcasmo:

—Oh, ¿y por qué ya no está en la empresa entonces?

Anaís se apresuró a explicar:

—Federico también quería que me tomara un tiempo fuera. Quién sabe qué tipo de alboroto podrían armar las personas malintencionadas. Además, en lugar de depender de los contactos, prefiero manejar los proyectos por mi cuenta.

Al escuchar eso, algunos hicieron gestos despectivos y murmuraron en voz baja:

—Solo se fue porque descubrieron que copiaba a otros, ya no podía seguir ahí.

—¡Discúlpate ahora mismo con la señorita Cárdenas!

De pronto, un hombre de mediana edad levantó la voz y se paró junto a Anaís.

Al verlo, los ojos de Anaís se iluminaron:

—¡Señor León!

Los que estaban cerca mostraron expresiones de sorpresa.

La Familia León era un pez gordo en la industria de bienes raíces de Sierra Clara. Tenían hoteles, complejos residenciales, centros turísticos e incluso se encargaban de algunos proyectos de desarrollo del gobierno.

Leandro León llevaba un impecable traje que le daba una apariencia de grandeza, incluso de dureza.

Sin embargo, al ver a Anaís, esbozó una sonrisa:

—Tu mamá me llamó para pedirme que cuidara de ti.

Al escuchar eso, el semblante de la multitud a su alrededor cambió por completo.

En especial la chica que la había criticado abiertamente, quien no dudó en disculparse:

—Lo lamento mucho, señorita Cárdenas. Por favor, perdóneme.

Anaís tenía ganas de darle una bofetada.

Pero, dado que estaban en un lugar público, solo pudo sonreír y decir:

—No hay problema, también es culpa mía en parte.

Leandro León asintió y con un gesto de la mano le ordenó a la chica que se retirara.

La familia Cárdenas había iniciado su imperio en el negocio de bienes raíces desde muy temprano. En el pasado, Leandro León trabajó varios años como gerente para ellos.

Luego, se separaron en buenos términos.

La familia Cárdenas se marchó de Sierra Clara, y Leandro León fundó su propio imperio.

Esa fue una de las razones por las que Valentina confió tanto en dejar a Anaís a cargo del proyecto; ya había llamado a su secretaria para contactar a sus allegados en la zona.

A lo lejos, Federico vio a Leandro León y se acercó a saludarlo:

—Director León.

Leandro asintió y le dio unas palmaditas en el hombro:

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