Federico vio a Magdalena parada detrás de Kevin Lira, con la cabeza ligeramente gacha.
Su hermoso cabello ondulado le cubría las mejillas, ocultando su expresión.
Parecía una plantita marchita.
No se acercó a ella. En cambio, le ordenó al Secretario Yáñez:
—Averigua por qué necesitan dinero y por qué vinieron a armar un escándalo en la puerta de Auge Media.
Anaís escuchó esto desde un lado. Un destello cruzó por sus ojos, pero mantuvo su expresión neutral.
Una vez que la multitud se dispersó, Federico se acercó y preguntó:
—¿Nos vamos a casa?
Kevin se adelantó a responder:
—Señor Suárez, creo que es mejor que Magdalena descanse un rato en la oficina primero.
Federico ignoró por completo a Kevin. Sin siquiera mirarlo, se dirigió directamente a Magdalena:
—Dímelo tú.
Magdalena giró el rostro y respondió en un tono frío:
—Señor Suárez, agradezco su intención, pero prefiero quedarme.
Federico apretó los labios, y la línea de su mandíbula se tensó con dureza.
Guardó silencio un momento.
—Como quieras.
Anaís, que no había perdido detalle de la situación, intervino con tono comprensivo:
—Federico, yo puedo irme sola, no quiero causarte molestias.
Durante toda la tarde, los rumores crecieron como la espuma.
Aunque Kevin se aseguró de que varias personas borraran las fotos, no podía taparle la boca a todo el mundo.
Y, por supuesto, siempre había uno o dos listos que sabían cómo recuperar archivos borrados.
El tema explotó en internet.
[¿Otra vez Magdalena Jurado? ¿Qué pasa, compró una suscripción anual de escándalos en redes?]
[Quién diría que los padres de MJ son tan pobres, yo pensé que las estrellas nadaban en dinero.]
[¿No escucharon cómo le gritaba la mamá? Es una mala hija. Una cosa es ella y otra son sus padres.]
[Qué fuerte, no quiere mantener a sus viejos. ¿Acaso nació de una maceta? Cero empatía.]
[Los padres son los padres, sin importar los errores que cometan.]

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