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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 248

Federico perdió todo el porte elegante que había demostrado en el centro comercial.

Con los ojos inyectados en sangre y encorvándose ligeramente, intentó acercarse al auricular con desesperación.

—¿Hola? ¿Hola?

Pero en la línea solo se escuchaba el tono de llamada desconectada.

Ya habían colgado.

Tania miró al apuesto hombre, atónita.

Dora se acercó corriendo con sus pequeñas piernitas.

—¡Wow, señor, corre súper rápido!

Tania jaló a Dora hacia ella, escondiéndola a sus espaldas, y le preguntó a Federico, entre temerosa y recelosa:

—Señor, ¿quiere que llame a una ambulancia?

Ese hombre había aparecido de la nada para robarle el celular; seguramente era algún delincuente.

Federico seguía sosteniendo el teléfono.

Le tomó un momento regresar a la realidad. Su actitud era tan desolada que rompía el corazón.

—Lo siento, yo...

Debía haber perdido por completo la razón como para reaccionar de esa manera por haber escuchado un nombre.

Pero ¿cómo podría existir semejante coincidencia en el mundo?

Tania, con el rostro lleno de desconfianza, estiró la mano de forma cautelosa.

—¿Puede devolverme el celular?

Federico se lo entregó.

—Le ofrezco mis más sinceras disculpas.

Antes de que él terminara la frase, Tania ya había levantado a Dora en brazos y salido corriendo despavorida.

Federico observó su sombra escapando bajo la luz del atardecer y esbozó una sonrisa amarga.

Ya dentro del auto, Tania seguía con el corazón en un hilo.

—¡Dios mío! ¡Con razón siendo tan guapo no tiene pareja, resulta que está mal de la cabeza!

Y le advirtió a Dora:

—Cariño, si alguna vez vuelves a ver a alguien así, mantente alejada, ¿entendiste?

—¿Por qué?

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