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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 247

—¡Por esto!

Dora extendió su dedito índice y empujó el entrecejo de Federico.

—Usted tiene un caminito dibujado entre las cejas.

Ah.

Federico se dio cuenta; la niña había notado que estaba frunciendo el ceño.

—Gracias, Dora.

Le dijo.

Esta vez, Federico no rechazó el regalo como lo hizo con el algodón de azúcar; en su lugar, aceptó el caramelito morado sabor a uva.

Dora se sintió muy orgullosa de sí misma al ver eso.

Y se subió al columpio que estaba junto a Federico, con un poco de esfuerzo.

Acababa de terminar su clase y aún no quería irse a casa.

Tania los observaba desde lejos, sin intervenir.

Cuando vivían en el extranjero, Dora era la líder de su grupito de amigos.

Conocía a todos los niños y adultos que vivían cerca de su casa.

Ya fueran personas, gatos o perros, no había nadie a quien no le cayera bien.

De todas formas, Tania no se alejó demasiado, se quedó sentada a un par de metros vigilándola.

—¿Por qué está triste, señor?

Federico, efectivamente, no estaba de buen humor ese día.

En el pasado, jamás le habría confiado sus problemas a nadie.

Tal vez era porque la niña era demasiado adorable y le demostraba un cariño tan inocente.

O tal vez era solo porque se trataba de una niña desconocida.

Alguien que no podía comprender la complejidad del mundo de los adultos y mucho menos andar esparciendo chismes.

Por lo tanto, era seguro.

Federico respondió:

—Porque no he podido ver a la persona que me gusta.

Dora se cubrió la boca con ambas manos y soltó un Ah.

—Señor, ¿por qué todavía no ha encontrado a alguien para darle besitos?

Federico tardó un momento en entender lo que quería decir; la pequeña no comprendía lo que era estar casado, solo sabía que a las personas que te gustan, les das besitos.

—Yo ya estuve casado.

—Solo que... por un descuido mío, la perdí.

Dora preguntó con curiosidad:

—¿Y no puede ir a buscarla?

Dora era una niña muy optimista, pero a veces tendía a ser bastante descuidada.

Una vez perdió a un perrito de juguete que le gustaba muchísimo.

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