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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 551

Vestíbulo del aeropuerto.

Ernesto terminó su llamada, garabateó unas líneas con un bolígrafo en una tarjeta y se la entregó a Fermín Gómez.

—Señor Gómez, esta es la dirección actual donde se hospeda Benicio.

Al decir esto, miró de reojo a Macarena, que no estaba muy lejos.

Por un instante, una mezcla de emociones lo invadió.

Y no era el único; hubo un momento en que el propio Fermín sintió que se estaba volviendo loco.

¿Él, dándole a su exesposa la dirección de su actual novio?

Pero al recordar las palabras de la chica en el avión hacía unas horas, Fermín soltó un suspiro profundo, reprimiendo a la fuerza el pensamiento de que había perdido la razón.

Después de todo, Macarena lo había perseguido durante tanto tiempo que, en el fondo, sentía que se lo debía.

Amar sin ser correspondido resultaba ser algo verdaderamente doloroso.

Fermín cerró los ojos por un segundo y luego caminó hacia Macarena.

En ese momento, ella tenía la mirada baja, escribiéndole un mensaje a Benicio. De pronto, una sombra la cubrió. Levantó la vista por instinto y, al ver de quién se trataba, se quedó helada.

—¿Qué haces aquí? —Macarena no supo reaccionar de inmediato.

El hombre con el que no había podido comunicarse hace un momento, ahora estaba de pie frente a ella.

Llevaba un impecable abrigo claro, irradiando una elegancia natural.

Sus delgados labios se curvaron en una sonrisa mientras le acariciaba el cabello con ternura.

—Soñé que estabas aquí, así que vine al aeropuerto a probar suerte.

—No puedo creer que de verdad hayas venido.

Benicio enarcó una ceja, dio dos pasos hacia atrás y abrió los brazos, dirigiéndose a una Macarena que aún seguía pasmada.

—Tanto tiempo sin vernos, ¿no me vas a dar un abrazo?

Macarena tardó unos segundos en procesarlo.

Corrió hacia él y lo abrazó con todas sus fuerzas.

Benicio la levantó del suelo y le dio dos vueltas en el aire.

Al bajarla, le pellizcó suavemente la mejilla, bromeando.

—Te veo hermosa, aunque un poco cansada de tanto extrañarme. Terminaré mis asuntos rápido para volver y estar contigo.

Macarena sintió que lo decía mitad en broma y mitad en serio, así que se apresuró a contestar.

—No te preocupes, tómate tu tiempo. Justo tengo un par de días libres.

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