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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 522

—Antes no analizabas a las personas con tanta profundidad ni veías los grises —explicó Ronan—. Ahora piensas con mucha más madurez y sabes cómo manejar situaciones complejas por ti sola.

No estaba seguro de si ese cambio era motivo de celebración o de tristeza.

Poder entender la oscuridad y complejidad humana significaba que había pasado por experiencias durísimas. El resultado era bueno, pero a Ronan le dolía imaginar todo el sufrimiento que había tenido que atravesar para llegar a ese punto.

Al escuchar eso, Macarena no pudo evitar mirar de reojo a Benicio.

La verdad era que estaba aprendiendo de él.

Aunque sentía que Benicio leía a las personas con una claridad abrumadora, mientras que ella a veces se sentía como una niña jugando a ser adulta con sus análisis.

Sintiendo su mirada, Benicio le regaló una sonrisa.

—Me gustaría hablar con Benicio —pidió Ronan a través del altavoz.

Sin pensarlo mucho, Macarena le pasó el teléfono a Benicio.

Pero justo después de dárselo, cayó en cuenta: ¿Cómo sabía Ronan que Benicio estaba ahí con ella?

Supuso que Ronan le preguntaba por su salud, porque Benicio sonrió y respondió: —Ya estoy mucho mejor, gracias por preguntar.

Hablaron de un par de cosas más y finalmente Benicio dijo: —¿Tienes libre mañana por la noche? Me dan el alta. Macarena y yo queremos invitarte a una cena en casa para agradecerte por haber llegado a tiempo aquella noche.

Ronan no se hizo de rogar.

—Claro. ¿Qué van a preparar? Yo puedo llevar los ingredientes.

—Pensaba en hacer una buena parrillada, algo relajado —sugirió Benicio.

—Me parece perfecto —aceptó Ronan.

Hizo una pausa y luego preguntó, como quien no quiere la cosa: —¿Aparte de nosotros tres, irá alguien más?

Benicio captó la intención oculta en la pregunta de inmediato y supo exactamente por dónde iba.

—Sí, también estarán las compañeras de cuarto de Macarena, y mi hermana Esmeralda. Creo que ya las conoces a todas.

Ronan dejó escapar un largo suspiro.

—Excelente.

Incluso Macarena, que estaba escuchando al lado, notó algo extraño en la conversación. Cuando Ronan preguntó si iría alguien más, el tono delataba una clara expectativa.

Y cuando Benicio mencionó a Esmeralda, el alivio de Ronan fue casi palpable.

Como si finalmente hubiera escuchado la respuesta que anhelaba.

—¿No deberías preguntarle a tu hermana qué siente por él?

Benicio le acarició la cabeza con cariño y sonrió.

—Macarena, hay cosas que pierden su magia si las fuerzas.

—Quizás para él, mantenerlo como un amor en secreto también sea una forma de felicidad por ahora. Si no lo ha dicho, seguro tiene sus motivos. Cuando esté listo para dar el paso, lo hará a su manera.

Mientras hablaba, volvió a acariciarle el cabello.

Era increíblemente suave al tacto.

Macarena pensó en sus palabras y asintió, dándole la razón.

Decidió no darle más vueltas al asunto. Al mirar el frasco del suero, notó que el líquido estaba por terminarse, así que salió a buscar a una enfermera.

Por otro lado, tras colgar el teléfono, Ronan abrió su aplicación de mensajes.

Tenía a Esmeralda agregada en sus contactos. La noche en que descubrió que Lea Torres estaba en Rivella, le había enviado un mensaje a Esmeralda para preguntarle sobre ella, pero no había recibido respuesta.

Esta cena era la excusa perfecta para verla y preguntarle frente a frente.

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