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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 554

Aun así, no se quitó el saco; simplemente se lo ajustó mejor y siguió platicando con Benicio.

Aquel saco de hombre, un poco holgado en ella, le daba un toque encantador.

No muy lejos de allí, Ernesto estaba sentado en un cubículo, mirando aterrorizado a Fermín Gómez al otro lado de la mesa.

Desde que vio a Macarena entrar, el rostro de su jefe se había desfigurado, y ahora, al verla usando el saco de Benicio, apretaba la cuchara de tal forma que casi la dobla por la mitad.

—Señor Gómez, si prefiere podemos cambiar de restaurante... —sugirió Ernesto, temblando de nervios.

Él solo había seguido una guía turística de internet para reservar el lugar; jamás imaginó que el mundo fuera un pañuelo y que terminarían cenando en el mismo sitio que Macarena.

Si ella hubiera estado sola, no habría sido tan grave, pero Benicio estaba ahí, y era evidente que estaban profundamente enamorados.

Fermín no respondió. Solo apartó la mirada, con una expresión ilegible, sumido en sus propios pensamientos.

—¿Señor Gómez? —insistió Ernesto, con cautela.

Fermín levantó la vista y murmuró, como si hablara consigo mismo:

—Recuerdo que hace tiempo, cuando Abril Cordero volvió al país, le organicé una fiesta de bienvenida en el club.

—Esa noche, Macarena vino a buscarme. Solo pensé que era una molestia y ordené que no la dejaran entrar. Después me enteré de que se quedó sentada en una jardinera afuera del club, esperándome toda la noche.

Probablemente, lo que ella sintió en ese momento era exactamente lo que él estaba sintiendo ahora.

Al escuchar eso, Ernesto no supo qué decir. A fin de cuentas, durante todos esos años, situaciones como esa se habían repetido incontables veces.

Había algo que nunca se había atrevido a decirle a su jefe.

Tenía el presentimiento de que, por mucho que Fermín intentara reconquistarla, era casi imposible que Macarena volviera a mirarlo.

Después de cenar, Macarena y Benicio pasearon por un mercado local para comprar algunos recuerdos típicos para Ronan Torres, Perla y el resto de sus amigos.

Cuando terminaron, regresaron al hotel.

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