Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 1124

Esas palabras hicieron que el cuerpo de Diego se tensara levemente, sintiendo un toque de amargura en el corazón.

Extendió los brazos y forzó una sonrisa:

—Reni, ven con papá. ¿Me dejas abrazarte?

Reni se aferró con fuerza al cuello de Romeo, mirando a Diego con desconfianza.

Desde que tenía memoria, Romeo siempre había estado con ella. Él jugaba con ella, le daba de comer, e incluso le cambiaba los pañales.

Esa dedicación había hecho que la niña lo viera como su verdadero padre.

Al ver a aquel hombre que decía ser su papá, Reni miró a Romeo, luego a Amaya, e hizo un puchero antes de romper a llorar:

—¡Reni ya tiene papá! ¡Reni ya tiene papá!

—¡No lo quiero! ¡No lo quiero!

Rechazó por completo a Diego, dándole la espalda y aferrándose al hombro de Romeo, aterrada de que él la abandonara.

La situación se volvió sumamente incómoda para los tres.

Diego no podía ocultar su tristeza, y Romeo sentía un torbellino de emociones encontradas, sin saber si alegrarse o sentirse mal.

Amaya se acercó y tomó a Reni de los brazos de Romeo:

—Aún es muy pequeña, es difícil para ella procesar algo tan complicado.

—Dale un poco de tiempo. No estuviste con ella desde que nació, no esperes que te acepte de un día para otro.

—Marta, llévate a Reni a jugar un rato al área de juegos, tenemos cosas de qué hablar.

Para Amaya, la reacción de la niña no fue ninguna sorpresa.

Le entregó a la pequeña a la niñera, quien se la llevó del lugar.

El silencio volvió a reinar en la sala privada.

Diego se recompuso rápidamente y, con una sonrisa resignada, dijo:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta