Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 154

Pero ya era demasiado tarde para arrepentirse. Lanzó una mirada suplicante a Josefa en busca de auxilio.

Sin embargo, Josefa, temiendo que la bronca la salpicara, por primera vez en su vida agachó la cabeza. Se hizo a un lado en silencio, sin decir ni una palabra más.

Amaya las miraba fríamente, observando cada mínimo cambio de expresión en sus rostros.

Al darse cuenta de que ya estaban al límite, soltó un par de carraspeos, jaló un asiento acojinado y se sentó con elegancia, cruzando la pierna con distinción:

—Si no quieren que esto salga a la luz, me parece bien. Pero tengo tres condiciones.

Vera levantó la mirada de inmediato:

—¡¿Qué condiciones?! Dinos, haré lo que sea con tal de...

Amaya entrecerró los ojos; ya lo tenía todo fríamente calculado:

—Primera: durante todo mi embarazo y el posparto, mi marido estuvo a tu servicio; quiero una compensación de cincuenta millones de pesos por daños morales.

A Vera le temblaron los ojos y saltó del suelo de golpe, espantada:

—¡Amaya! ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Eso... eso es un robo a mano armada! ¡¿Cincuenta millones?! ¡Ni en tus sueños!

Sonia por fin reaccionó y saltó detrás de ella:

—¡Amaya, qué bárbara, cómo te atreves a pedir eso! ¿De verdad crees que no podemos hacerte nada? Cincuenta millones... ¡¿por qué mejor no vas y asaltas un banco?!

Amaya se cruzó de brazos y siguió sentada como si nada, con una mirada imperturbable de principio a fin:

—Pues veo que ninguna de las dos puede aceptar la primera condición. Entonces no hay nada más de qué hablar. Saúl, súbelo de una vez. Qué flojera seguir perdiendo el tiempo con ellas —dijo Amaya, dándole una orden directa al guardaespaldas mientras se revisaba las uñas con desdén.

Saúl sacó su teléfono y repitió mecánicamente el movimiento de antes:

—Enseguida, señorita.

Vera se quedó pasmada viendo las manos de Saúl teclear el teléfono. En el fondo, aún tenía la esperanza de que aquel hombre de origen desconocido solo fuera un títere que Amaya usaba para asustarlas.

Pero al instante, la fría realidad le cayó encima como un balde de agua helada.

No pasaron ni dos minutos cuando le sonó el celular a Diego. Era del departamento de relaciones públicas del Grupo Muñoz:

—Señor Muñoz, acabamos de recibir material de reporteros de varios portales, todo relacionado con un escándalo de la señorita Ramos. Nos preguntan si queremos detener la publicación; la tarifa de cada medio es de...

Como el teléfono estaba en altavoz, la voz llegó clarita a los oídos de Vera.

Capítulo 154 1

Capítulo 154 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta