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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 156

Por otro lado.

Josefa veía pasmada cómo Sonia, frente a Amaya, revisaba una por una las aplicaciones de sus bancos. Al final, sumando el saldo de todas sus cuentas, apenas juntó un poco más de un millón de pesos. Se quedó completamente en shock.

De inmediato jaló a Sonia a un lado. La miraba con una profunda incredulidad:

—¿Qué demonios pasa? ¿Cómo es que tienes tan poco dinero? El mes pasado, cuando me pediste que invirtiera veinte millones de pesos en tu clínica de belleza, me juraste que el año pasado habías recibido ochenta millones en utilidades.

—Y eso no es todo —continuó Josefa—. El año pasado me pediste prestados ocho millones para invertir en unas acciones de un grupo, diciendo que nos darían dividendos de inmediato. ¿Dónde está mi dinero? ¡¿Qué hiciste con lo que te presté?!

Josefa perdió los estribos y la golpeó con fuerza en el brazo varias veces.

Sonia soltó un quejido de dolor y, con el rostro descompuesto, negó con la cabeza frenéticamente:

—Josefa, y-yo te estaba ayudando a manejar tus finanzas, a hacer inversiones... Y las inversiones siempre tienen riesgos. Técnicamente no fue un préstamo, eso lo dejamos claro en el acuerdo.

—Es que... como el dinero está invertido y todavía no hay retornos, ahorita ando un poco apretada de dinero. Pero en un tiempo todo se arreglará, te lo juro...

Cuando hay dinero de por medio, hasta entre hermanas de sangre se cae la máscara.

El rostro de Josefa estaba pálido por la rabia. Miró a su hermana, quien desde niña siempre había sido más tramposa y astuta que ella, y de pronto recordó un chisme que había escuchado hace poco. Sintió que el mundo se le venía abajo.

La agarró del cuello de la ropa y le exigió a gritos:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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