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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 159

—Diego, ¿tú... tú me pegaste?

Vera se llevó la mano a la mejilla, soltando un grito de dolor. En su rostro solo había una profunda estupefacción al darse cuenta de que ese tremendo golpe había venido de Diego, el hombre que más la había cuidado y consentido en el mundo.

La cachetada sonó tan fuerte que Sonia y Josefa se quedaron congeladas, sin entender nada.

Josefa corrió hacia Vera casi por instinto y la cubrió con sus brazos, lanzándole una mirada furiosa a Diego:

—Diego, ¿qué mosca te picó? ¿Te volviste loco?

—Amaya lleva toda la noche humillando a Vera y tratándonos peor que basura, ¿y tú no dices ni pío? ¿Y ahora vienes a darle una bofetada a Vera? ¡Estoy segura de que Amaya te lavó el cerebro!

El rostro de Diego era una máscara de hielo. Miró a Josefa sin una gota de calidez en sus ojos:

—Antes de reclamar, pregúntale a ella y a la tía Sonia la joyita que acaban de hacer.

Sonia se puso de pie de un salto:

—Diego, ¿ahora de qué se nos acusa? —protestó a la defensiva—. ¿Qué mentiras te fue a contar esa mujer para que vengas tan alterado a golpear a Vera?

Los ojos de Diego mostraban una apatía que reflejaba un cansancio extremo:

—El incendio del Oro & Noche. Ustedes dos contrataron a alguien para hacerlo. Amaya ya me dio todas las pruebas, los testigos y las grabaciones.

—¿Acaso tienen aserrín en la cabeza?

A Diego se le marcaron las venas de la frente y no pudo evitar soltar una maldición.

—¡Ese club es donde se reúne la gente más poderosa de toda Arbolada y del Estado entero! ¿Y ustedes van y le prenden fuego a ese lugar?

—¡¿Querían hacer que nuestras dos familias queden en la ruina y echarnos a todos los peces gordos encima?!

Diego tenía el rostro lívido. Su corazón latía a mil por hora y le faltaba el aire. Se llevó una mano al pecho, sintiendo que en cualquier momento le daba un infarto.

Vera y Sonia se voltearon a ver de inmediato, palideciendo.

—Nosotras no... —intentó excusarse Vera, todavía aferrándose a una última esperanza.

Sin decir más y con un rictus de furia pura, Diego sacó el celular y reprodujo el audio de la llamada entre ella y el incendiario a todo volumen. A Vera se le bajó la presión de golpe y se desplomó en el suelo.

Ante evidencias tan contundentes, Vera y Sonia empezaron a temblar como hojas.

—¿De verdad tiene las pruebas? ¿Qué te dijo? ¿Va a demandar a tu prima y a tu tía? ¿Van a... terminar en la cárcel?

Josefa también entró en pánico y comenzó a jalonear a Diego del brazo, desesperada.

—Diego, tienes que arreglar esto, por favor. No puedes permitir que tu tía Sonia acabe en prisión, tú tienes que...

Los ojos de Diego parecían inyectados de hielo:

—Amaya decidió tener consideración. No nos denunció solo por el respeto que me tiene.

Al escuchar eso, las tres mujeres soltaron el aire retenido, sintiendo un alivio monumental.

Diego hizo una pausa y luego añadió:

—Sin embargo, exige que ustedes paguen el costo total de la remodelación del Oro & Noche, y que cubran absolutamente todas las pérdidas que se generen en el proceso.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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