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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 160

Leonor, que era la que vivía más cerca, llegó corriendo al hospital hecha un torbellino.

Cuando los doctores le explicaron que su madre había colapsado y sufrido un derrame cerebral por culpa de un coraje extremo, Leonor dio por sentado que había sido culpa de Amaya.

Agarró a Diego de la camisa de inmediato:

—¿Qué demonios quiere esa mujer ahora? ¿Quiere matarnos a todos de un infarto o qué?

—¿Dónde quedó tu carácter, Diego? ¿Cómo es que dejas que una mujer te ponga en ridículo y destroce todo a su paso? ¡A ver si de una vez te pones los pantalones y pones orden en tu propia casa!

Diego, con el rostro serio, le respondió en un tono profundo:

—Basta ya. No andes echándole la culpa a Amaya a lo tonto. Si mi mamá terminó en el hospital hoy, fue por culpa de la tía Sonia.

Leonor abrió los ojos con incredulidad:

—¿La tía Sonia? ¡No digas tonterías! Todo el mundo en Arbolada sabe que mi mamá y mi tía son uña y mugre. ¿Cómo la va a hacer pasar un coraje así? A ver, explícame bien qué pasó.

Diego se masajeó la sien y le soltó toda la historia punto por punto.

A medida que escuchaba, la furia de Leonor iba en aumento, al grado de querer ir corriendo a buscar a Vera y a Sonia para agarrarlas a cachetadas.

—¡¿Es que acaso no tienen cerebro?! ¡¿A quién se le ocurre hacer semejante estupidez?!

—Y espérate, me estás diciendo que en todos estos años la tía Sonia le bajó dinero a mamá con el pretexto de inversiones, ¡¿y ahora resulta que ya no hay ni un peso?!

—Y para colmo de males, comete una estupidez criminal, ¡¿y todavía graba a mamá a escondidas para embarrarla en el problema?!

La visión del mundo de Leonor se fue por el retrete en segundos. Esa «familia incondicional» en la que creía fervientemente, ahora no era más que una masa de basura hipócrita en su cabeza.

—¡No puedo creerlo! ¡Y pensar que es sangre de nuestra sangre!

—¡Mi madre se ha desvivido por ella! ¡Hasta le ayudó a criar a su hija! ¿Y para qué? ¡Para que nos vea la cara de estúpidos a todos! ¡Qué falta de respeto!

—Nos hemos partido el lomo dándole a Vera la mejor vida posible, ¡¿y nos paga haciendo estupideces delincuenciales?!

—La verdad, si hubiéramos tratado a Amaya con una décima parte del cariño que le dimos a Vera, a lo mejor ahorita no tendríamos este desastre en casa.

Leonor tenía un carácter explosivo, y escuchar toda esa porquería la hizo hervir de rabia.

Al poner en la balanza el trato que le daban a Vera y la forma en la que trataban a Amaya, se dio cuenta de que toda la familia había estado completamente ciega.

Tanto Vera como Amaya eran mujeres sin sangre Muñoz. Pero mientras Vera había sido el centro de atención, los caprichos y los mimos de la familia...

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