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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 239

Era Vera.

Había quedado con Melina para ir de compras a la plaza, y de pura casualidad vio a Amaya y a Romeo entrar a la tienda de artículos para bebés.

Dejó a Melina atrás de inmediato y, como atraída por una fuerza invisible, los siguió al interior.

Fingió estar escogiendo ropita, pero no se perdió ni un solo detalle de su conversación.

Al ver cómo Romeo trataba a Amaya con tanta ternura y atención, y lo espléndido que era con su hija, comprando sin dudarlo el castillo de juegos más caro de toda la tienda, sintió que la sangre le hervía.

El coraje le quemaba por dentro. En ese instante, los celos la desfiguraban por completo.

Hacía un par de días, los medios habían cubierto por todos lados la ceremonia de firma del Estudio Eje.

En las noticias, las fotos de Amaya y Romeo juntos habían sido ampliadas y puestas en primera plana, lo cual ya la tenía bastante enchilada y de mal humor.

Precisamente por ese nudo de frustración en el pecho había arrastrado a Melina a la plaza para gastar a lo loco.

Y ahora, de la nada, se topaba otra vez con Romeo acompañando a Amaya en una tienda para bebés y comprándole un castillo a su hija.

Los celos le volvieron a pegar de golpe, como un trago de ácido que le quemaba hasta los huesos y le revolvía el estómago.

Solo de pensar que todo el cariño que Romeo solía darle a Mateo ahora se lo regalaba a la hija de Amaya, la volvía loca de rabia.

Se aguantó las ganas de ir a agarrarse a golpes con Amaya. En su lugar, sacó el celular, grabó a escondidas a la pareja por la espalda y regresó sigilosamente a la boutique de lujo donde estaba antes.

Estaba que se la llevaba el diablo, con un resentimiento que no la dejaba respirar.

Sin pensarlo dos veces, Vera mandó el video que acababa de grabar al grupo de WhatsApp que había hecho Melina.

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