Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 508

Lucas dejó escapar una risita llena de malas intenciones.

—Estas no son como las chicas con las que solemos salir. Son de buena familia, tienen reputación que cuidar. Ni se te ocurra pasarte de listo, te vas a meter en un problema.

Camilo aprovechó el momento exacto para echarle leña al fuego.

—¿Qué tienen de diferente? Te apuesto a que a puerta cerrada son mucho más salvajes que las chicas que ustedes frecuentan. Es solo que aquí tienen que mantener las apariencias.

Mauricio asintió de inmediato, dándole la razón.

—¡Exacto! ¡Camilo tiene toda la razón! Lucas, te juro que si les doy un poquito de esa nota, ¡todas muestran su verdadera cara!

A Lucas le picó la curiosidad.

—¿Crees que en una fiesta como esta se pueda darles de eso?

Mauricio bajó la voz a un susurro conspiratorio.

—No seas ingenuo, ¿crees que ellas no le entran a esto en privado? Te aseguro que varias de las que están aquí son más adictas que nosotros.

El plan original de Camilo era solo tantear el terreno, pero no se esperaba que estos dos estuvieran tan ansiosos por actuar. Fingió ignorancia y preguntó.

—Hermano, ¿de qué cosa están hablando?

Mauricio lo miró como si estuviera loco.

—¡Camilo, no te hagas el santo! ¿Me vas a decir que no sabes?

—Ese polvito mágico, el que te pone mucho mejor que el alcohol. Una pizquita y te liberas de todo, ¡la fiesta se sale de control!

—Traigo un poco. ¿Quieres probar?

Dicho esto, Mauricio realmente sacó un pequeño envoltorio de su bolsillo.

Camilo levantó las manos de inmediato, fingiendo alarma.

—No, no, yo paso, nunca he tocado esa basura. Y les sugiero que ustedes tampoco. ¡Es un viaje sin retorno!

Mauricio lo miró con evidente desprecio.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta