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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 571

—Amaya, yo… yo solo perdí el control un segundo, fue un accidente —sollozó la mujer, desesperada—.

—¿Me perdonas? Por favor, te lo suplico… perdóname… Yo… yo no quiero volver a ese lugar…

Josefa cayó de rodillas, aferrándose al suelo con el rostro desfigurado por el pánico absoluto.

Las palabras «intento de homicidio» que los transeúntes habían murmurado hace un instante la dejaron con la mente en blanco. Ni ella misma sabía en qué estaba pensando, cómo se le habían cruzado los cables para cometer semejante atrocidad. Ahora, el arrepentimiento le quemaba las entrañas.

Amaya permaneció de pie, inamovible, mirando con frialdad a la mujer que se arrastraba a sus pies. Su corazón aún latía desbocado. Si Romeo Ortega no se hubiera lanzado sin dudarlo hacia el tráfico para jalar el cochecito de Reni en el último segundo, las consecuencias habrían sido catastróficas.

Y esta mujer… la misma que lloraba en el suelo, ¡había tenido la crueldad y el veneno suficientes para atentar contra la vida de su propia nieta!

Antes de que Amaya pudiera articular palabra, Beatriz Ibarra ya no pudo contenerse. Dio un paso al frente y le propinó una patada a Josefa con todas sus fuerzas. La mujer soltó un quejido de dolor y cayó de espaldas contra el pavimento.

—¡Hasta los animales protegen a sus crías! —le gritó Beatriz, temblando de rabia—. ¡Y tú, frente a toda esta gente, intentaste asesinar a tu propia sangre!

—¡Si no fuera por Romeo, mi sobrina estaría muerta! —continuó, con los ojos llenos de furia—. ¡Una mujer tan perversa como tú no merece ni respirar! ¿Y todavía tienes el descaro de pedirle perdón a Amaya? ¡Jamás! ¡Nunca te vamos a perdonar!

Josefa se retorcía en el suelo, llorando hasta sufrir convulsiones.

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