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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 645

Al principio, pensó que se trataba de una broma pesada de Amaya.

Pero al escuchar la grabación completa, comprendió que la persona detrás de esa risa macabra y esas amenazas no era otra que Vera.

Conocía demasiado bien el tono y la forma de hablar de ella.

Así que, aunque la voz estuviera alterada por un distorsionador, no tuvo dudas de que Amaya tenía razón. Era Vera Ramos.

Por lo que decían, ¿Vera estaba usando a Dante Ramos para atacar a los seres queridos de Amaya?

Diego no pudo quedarse sentado.

Bajo la atenta mirada de sus invitados, se levantó con el rostro oscurecido por la ira y salió del salón de eventos.

Estaba a punto de marcar el número de Vera cuando, de repente, Amaya lo llamó.

Al ver el número en la pantalla, Diego respiró hondo y contestó:

—Ami...

No pudo pronunciar ni una sílaba más antes de que la voz furiosa de Amaya estallara:

—Diego, me imagino que ya escuchaste la grabación, ¿verdad?

—¡Te lo advierto! Si tú y tu familia quieren venganza, ¡vengan por mí! ¡Pero no se atrevan a tocar a mis seres queridos!

—¡Si a Sofía le pasa algo en Trinidad, haré que todos ustedes paguen con sus vidas!

—No me importa lo que tengas que hacer, pero quiero a Sofía de vuelta, sana y salva. ¿Me escuchaste bien?

Nunca en su vida la había escuchado gritar de esa manera.

¡Estaba fuera de sí por la furia!

Diego se quedó atónito ante la violencia de sus palabras. Tras unos segundos de estupor, su expresión se volvió glacial:

—Amaya, ya escuché el audio.

—Pero aún tengo que comprobar si esto realmente fue obra de Vera. Déjame hablar con ella primero, intenta calmarte.

Sin esperar respuesta, Diego cortó la llamada y marcó inmediatamente el número de Vera.

Vera seguía en un estado de histeria triunfal.

Haber escuchado la desesperación en la voz de Amaya le había producido un placer indescriptible.

Por eso, cuando contestó la llamada de Diego, estaba de un humor inmejorable, con una sonrisa en los labios:

—Diego, ¿qué pasa?

Estaba radiante, hasta que escuchó la voz profunda y cargada de furia de él:

—Vera, dime la verdad. ¿Has estado en contacto con Dante Ramos a mis espaldas?

Vera se paralizó, y su voz tembló de nerviosismo:

—Diego... yo... claro que no. ¿Por qué me preguntas eso de repente?

Diego se masajeó el puente de la nariz, profundamente decepcionado:

—¡No intentes verme la cara de imbécil, Vera!

—Hace mucho que no te veo con Mati, ni siquiera subes fotos de él a tu Instagram. ¡Dime la verdad! ¿Le entregaste el niño a Dante?

El corazón de Vera dio un vuelco.

Cuando Diego descubrió la verdad sobre el origen del niño, le había advertido estrictamente que jamás le revelara a Dante la existencia de su hijo. No quería que el pequeño estuviera cerca de un criminal desalmado como él y terminara corrompiéndose.

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