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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 71

Haber renunciado con éxito al Grupo Muñoz y logrado recuperar todos sus bocetos y resultados de trabajo la hizo sentir aliviada.

Amaya soltó un profundo suspiro... Al fin había dado un pequeño paso adelante.

El siguiente paso era registrar a su hija en el registro civil, y después, el divorcio.

Al pensar en el trámite para su hija, Amaya estacionó su coche en el garaje subterráneo de Chalet El Refugio y se quedó sentada dentro por un rato.

Finalmente, se armó de valor y le envió un mensaje a Beatriz:

[Mamá, ¿cuándo regresas?]

Amaya esperó bastante tiempo en el coche, pero Beatriz no le contestó.

Se sintió un poco deprimida. Al recordar que, en esos últimos cinco años, su relación de madre e hija se había vuelto tensa y distante por culpa de Diego, no pudo evitar suspirar con pesadez.

¿Para qué se había casado? Casi termina alejada de todos sus seres queridos.

Y al final, el matrimonio solo le había traído amarguras.

Amaya sacudió la cabeza, negándose a pensar más en el asunto, y subió por el elevador hacia su casa.

Tras desinfectarse rápidamente las manos y ponerse ropa cómoda, tomó de inmediato a su hija de los brazos de Marta.

Reni acababa de despertar y estaba tomando leche. Tenía la carita sonrojada y sostenía su biberón, viéndose adorable.

Amaya contempló su tierno rostro, cada vez más encantada con ella; no quería soltarla por nada del mundo.

En ese momento, Sofía le envió una foto donde se veía una montaña de artículos para bebé de marcas de lujo apilados en el pasillo.

Sofía añadió un mensaje:

[Tu cuñada acaba de venir a dejarle unas cosas a Reni, me la topé de pura casualidad. ¿Acaso a la familia Muñoz se le ablandó el corazón? ¿Por fin alguien mostró un poco de humanidad?]

Amaya recordó el rostro frío y arrogante de Leonor y se sorprendió un poco, pero no tenía la menor intención de aceptar ese favor.

De inmediato llamó a Sofía:

—Sofi, hazme un favor. Empaca todas esas cosas y manda a alguien para que las devuelva al Grupo Muñoz. Regrésaselas.

Lo único que tenía claro era que, con el apoyo incondicional de su protector, ahora no le faltaba absolutamente nada.

***

Josefa le mandó la ubicación a Diego, y él no tardó en llegar al lugar donde Vera amenazaba con arrojarse al vacío.

Era un departamento en un piso alto, de unos doscientos metros cuadrados, que los padres de Vera le habían regalado antes de casarse, y que además había sido desarrollado por el Grupo Muñoz.

Cuando lo compraron, Diego se los dejó prácticamente a mitad de precio, pensando que el departamento serviría como un refugio para Vera por si alguna vez tenía problemas con su familia política y necesitaba un lugar para quedarse.

Y ahora, ella estaba usándolo para intentar aventarse por la ventana.

Al entrar, Diego vio a Vera sentada en el marco de la ventana, aferrada a ella con todas sus fuerzas, negándose a bajar.

La frustración lo invadió:

—Vera, ¿qué estás haciendo? ¿Ya terminaste con tu berrinche?

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