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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 8

—La paciente trae un desgaste importante por el posparto. Sumado a la hemorragia que tuvo, es propensa a desmayarse por bajones de azúcar. Deben cuidar su nutrición y, sobre todo, evitar que tenga alteraciones emocionales bruscas.

Tras hacerle un chequeo, el doctor le explicaba la situación a Sofía en la habitación del hospital, mientras Amaya seguía dormida.

Marta soltó un suspiro junto a la camilla:

—La señora ni siquiera tuvo un buen reposo. Los primeros quince días se aguantó el dolor de la congestión y casi no comía. La otra mitad del mes, la bebé traía cólicos y lloraba toda la madrugada. La señora se aferró a darle pecho, así que no pegó el ojo ni una sola noche. Y encima, se la pasaba trabajando de día. Su cuerpo no aguantó.

A Sofía casi le da un infarto del coraje al escuchar eso.

Le marcó a Diego como desesperada, pero no obtuvo respuesta. Así que le tomó una foto a Amaya tendida en la cama y se la mandó por mensaje con una advertencia:

[Tienes 20 minutos para llegar, Diego. ¡Si no lo haces, yo misma le voy a rogar a tu esposa que te firme el divorcio!]

Pero Diego seguía sin dar señales de vida, como si se lo hubiera tragado la tierra.

Sofía miró a Amaya, que se veía en los huesos en aquella cama de hospital. Se le hizo un nudo en la garganta y las lágrimas se le escurrieron por las mejillas sin poder evitarlo.

En sus tiempos de universidad, todo el mundo daba por hecho que Amaya había conseguido el mejor partido.

Su marido, Diego, le llevaba cinco años y al principio había sido el jefe de la empresa donde ella trabajaba. Hace cinco años soltaron la bomba de que se iban a casar.

Amaya siempre había traído el pelo corto y no solía arreglarse mucho, así que a más de uno le cayó de sorpresa que lograra emparentar con una familia de tanto dinero como los Muñoz.

Cualquiera habría pensado que Amaya llevaba una vida de lujos, rodeada de sirvientes, pero solo Sofía sabía la verdad. En estos cinco años, Diego la había explotado en el trabajo, y en su matrimonio se la vivía aguantando los desprecios de su familia política. Era un calvario.

Sofía creyó que al fin le haría justicia la vida después de embarazarse y tener a su bebé.

Sin embargo, lo que veía no tenía nada de familia rica; hasta en una familia humilde trataban con más cariño a los recién nacidos.

A Sofía le hervía la sangre de solo pensarlo. Estaba a punto de llamarle a los suegros de su amiga, cuando Amaya despertó y soltó un hilo de voz:

—Sofi... agua...

De inmediato le sirvió medio vaso con agua, la ayudó a sentarse en la cama y se aseguró de que lo tomara poco a poco.

Capítulo 8 1

Capítulo 8 2

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