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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 150

A Sonia le encantaba presumir su labor social y aparecía constantemente en eventos de beneficencia. Tenía una reputación intachable y en el círculo de señoras ricas todos la conocían como una «gran samaritana»...

El nivel de lujo y privacidad de ese club solo estaba por debajo del de Oro & Noche. Sus reglas de confidencialidad con los clientes eran extremas.

Si Amaya no contara ahora con el respaldo de aquel poderoso familiar, jamás le habrían dado acceso, y mucho menos habría descubierto cómo se comportaban esas dos en privado.

Al ver lo que sucedía dentro de esa habitación, Amaya sintió una profunda ironía.

En lugar de entrar de golpe, caminó hacia un rincón y marcó el número de Diego.

Después de que se quemara la Villa Jardín del Edén, Diego se había estado quedando temporalmente en la casa principal de su familia.

Él acababa de salir de bañarse y, tras enterarse del incendio en Oro & Noche, estaba a punto de marcarle a Amaya para preguntarle cómo estaban las cosas cuando de pronto entró la llamada de ella.

Al ver la palabra «Amor» parpadeando en la pantalla, el pecho se le apretó e inmediatamente contestó.

—Ami, ¿qué pasó con Oro & Noche? ¿Mi suegra está bien? ¿Necesitan que vaya a...?

Amaya ignoró por completo sus preguntas y cambió de tema bruscamente.

—Diego, ¿qué tipo de mujer crees que es Vera?

Diego se quedó helado de confusión.

—...

—¿A qué viene eso de repente? —hizo una pausa por unos segundos, asumiendo que Amaya estaba muy alterada por lo sucedido—. No me digas que crees que Vera mandó a quemar Oro & Noche... Eso es imposible, ella no haría una locura así.

Al escuchar su respuesta, Amaya dejó escapar una risa fría.

—Diego, entonces dime, ¿cómo es Vera en tu cabeza?

Diego no entendía por dónde iba el asunto, pero trató de ser paciente.

Conociendo a Amaya, sabía perfectamente que no le estaba diciendo esas cosas de la nada. Debía tener un motivo fuerte.

Además, mientras más calmada sonaba su voz, más peligroso era el nivel de furia que traía contenido.

Si Amaya, con el desastre de Oro & Noche encima, iba y se le iba a los golpes a Vera sin averiguar bien las cosas, ¡esa noche iba a terminar en tragedia!

Diego empezó a respirar con más pesadez y apresuró el paso hacia la puerta principal de la casa, irradiando una tensión helada.

Pero, justo cuando estaba a punto de cruzar el umbral, un ruido fuertísimo retumbó a través del celular.

Y entre todo el escándalo, Amaya de repente cambió la llamada a videollamada.

—Diego, no olvides lo que me acabas de decir.

—Porque ahorita vas a ver con tus propios ojos qué clase de fichita es en realidad tu primita, la «inocente y bondadosa».

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