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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 879

Valerio estaba sudando la gota gorda con la evacuación, no tenía tiempo para jueguitos con Amaya.

Perdió la fachada burlona y le respondió con sequedad:

—No sé qué película te armaste en la cabeza, Amaya, pero no te entiendo nada. Estoy muy ocupado, ¡adiós!

Colgó la llamada de golpe.

Pero mientras Amaya lo entretenía por teléfono, Camilo ya había pisado el acelerador a fondo y logrado estacionar frente a la empresa de Valerio.

Decididos a darle a las autoridades el tiempo que necesitaban, Amaya y Romeo saltaron del auto antes de que se detuviera por completo.

Sofía los esperaba escondida junto a la entrada. Al verlos llegar, tecleó rápidamente el código de seguridad de la puerta.

—Llegan en el momento exacto —susurró, con el pulso a mil—. Ya empacó todo y está a un minuto de escapar.

—El auto lo espera en los contenedores de atrás. Síganme.

Amaya agarró a Sofía de la mano y ambas corrieron a toda velocidad hacia la zona de carga del edificio.

Romeo y Camilo, gracias a sus largas piernas, se adelantaron y llegaron primero a la entrada del almacén.

Tal y como Sofía había dicho, en medio de aquel enorme patio de cargas había un camión de mudanzas y un lujoso Maybach negro.

Justo en ese instante, Valerio salió por la puerta trasera empuñando un maletín negro, a punto de meterse al coche.

Romeo y Camilo no lo pensaron dos veces y se le fueron encima.

Romeo lo agarró del brazo con una fuerza brutal.

—¿A dónde crees que vas, basura?

Valerio palideció, sintiendo que el alma se le caía a los pies.

—¡Ustedes! ¿Cómo demonios entraron aquí?

Amaya y Sofía llegaron corriendo en ese momento.

Al ver a Sofía tomada de la mano con Amaya, Valerio entendió la trampa en un parpadeo.

Señaló a Sofía, rojo de furia.

—¡Sofi! ¿Tú los dejaste entrar?

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