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Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 21

Había al menos seis o siete hospitales de renombre en San Miguel. Vera Ayala revisó minuciosamente cada uno de ellos, pero no encontró ninguna pista.

—No te desesperes con lo del hospital. Hablaré con Julián para que mueva sus contactos y te ayude a investigar. En cuanto termine mis asuntos aquí, regresaré al país para apoyarte.

La voz de Mateo Castillo sonó a través de la línea. La frustración que Vera sentía por no hallar respuestas se desvaneció casi al instante, tranquilizada por sus palabras.

Recordó que Mateo estaba a cargo de la investigación de un nuevo lote de equipos médicos y sabía que estaba ocupado hasta el cuello.

—¿Tu regreso tiene que ver con la nueva sucursal que CFT Global está abriendo en el país? Si quieres, puedo encargarme yo de la gerencia —ofreció Vera.

Mateo soltó una risa ligera.

—Nunca te ha gustado administrar empresas. No te vamos a presionar con eso. Dedícate a lo que realmente quieras hacer.

—Ya no soy una niña, Mateo. Es hora de que asuma parte de la carga y ayude a nuestros mentores y colegas.

Vera hizo una pausa, temiendo que él se preocupara de más por ella, y añadió:

—Además, ahora mismo necesito trabajar para distraerme. Después de todo, acabo de terminar una relación.

Mateo sabía perfectamente que ella no era el tipo de mujer que se deprimiría por una ruptura, pero aun así, su voz reflejó un profundo cariño.

—De acuerdo. Precisamente la compañía acaba de obtener los derechos de producción y venta de unos medicamentos en el país. Encárgate de esa negociación. Te asignaré un asistente.

Hablaron un poco más antes de despedirse.

Como por el momento no había más pistas en San Miguel, Vera no tuvo más remedio que regresar a Ciudad Luzara.

Apenas puso un pie en la ciudad, fue convocada a la mansión de la familia Ayala.

—¿Para qué me llamaron? —preguntó Vera al entrar. El mensaje de texto de Nicanor Ayala había sido claro: si no iba hoy, que se olvidara de volver a pisar esa casa.

Eso había despertado su curiosidad. ¿Qué asunto podía ser tan urgente?

Nicanor estaba sentado en el sofá de la sala. Sobre la mesa de centro, descansaban sus Documentos de Residencia.

—Tu registro sigue vinculado a nuestra familia.

Vera enarcó una ceja. ¿Así que querían que sacara sus papeles y se desvinculara legalmente?

—¿Entraste a CFT Global después de graduarte? ¿Qué haces ahí? ¿Eres contadora o algo así? —preguntó Nicanor, sin venir al caso.

Al escuchar eso, el rostro de Pandora se iluminó de inmediato.

—¡Ay, qué maravilla! Ya es muy tarde hoy, pero mañana te llevaré al centro comercial a comprar ropa bonita. Seguro no has tenido tiempo de renovar tu armario desde que volviste.

Vera se cruzó de brazos y alzó una ceja, sin comprometerse a nada.

El asunto de la planta farmacéutica le parecía una bomba de tiempo. Sin embargo, por la reacción de los Ayala, era evidente que aún no planeaban usar ese tema en su contra.

Por precaución, lo mejor era desvincularse legalmente lo antes posible para evitar que la chantajearan en el futuro.

Justo cuando se daba la vuelta para irse, apareció Ofelia Ayala.

—¡Mamá!

Ofelia hizo un puchero de disgusto, y Pandora se levantó de un salto para ir a abrazarla y llevarla hacia las escaleras.

—Mi niña hermosa, no te preocupes. Mañana también te compraré ropa a ti. Te aseguro que serás la más hermosa de la gala.

Vera sonrió con total indiferencia. Ella había dicho que les daría una invitación. Jamás prometió que CFT Global cerraría el trato con ellos.

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