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Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 32

Hugo Heredia tenía la intención de invitar a Vera a cenar, pero fue rechazado.

—Hermano, me compré una pulsera nueva de esmeraldas y diamantes. Es carísima, me gasté toda mi mesada en ella.

La hermana menor de Hugo entró a la oficina y, al verlo concentrado en su celular, se acercó a curiosear.

—Patricio me contó que últimamente estás muy cerca de su ex prometida. Hermano, no me digas que tú...

Isadora recordó cómo la noche anterior, durante la cena, su hermano miró su teléfono y de repente se levantó. Y el lugar al que fue era esa misma cafetería que él tanto detestaba.

Hugo levantó la mirada con frialdad y tapó la pantalla del teléfono con la mano.

—Si ya no tienes mesada, entonces pasa hambre.

Isadora hizo un puchero y pataleó con indignación.

—¡Pero si soy tu propia hermana!

Hugo ni se inmutó. Su hermana jamás pensaba en sus estudios, pero siempre era la primera en enterarse de los lanzamientos de las marcas de lujo.

Con un brillo astuto en los ojos, Isadora sacó una caja exquisita de su bolso.

—Es una de las dos únicas pulseras de esmeraldas y diamantes que existen. Es perfecta para conquistar a alguien. Ninguna mujer podría rechazar una joya tan hermosa.

Isadora parpadeó con exageración; esta vez había tirado la casa por la ventana.

—Tsk. —Hugo bajó la mirada, evaluando la caja.

Vera había ido a la Corporación Ayala el día anterior, y hoy había salido de nuevo.

Previamente, él había mandado a investigar a la farmacéutica de la familia Jiménez. Le informaron que el representante legal actual era el hermano menor de Nicanor, y que el monto de la evasión fiscal por declaraciones falsas ascendía a cientos de millones.

Lo más probable es que ella estuviera resolviendo ese asunto.

Al pensar en eso, Hugo frunció el ceño. De repente, se levantó, tomó la caja y caminó hacia la puerta.

—Que alguien lleve a Isadora a casa. Y preparen el auto, voy a San Miguel.

Justo cuando Isadora iba a detenerlo, lo escuchó añadir:

—Ve con el departamento de finanzas y pídeles una tarjeta.

—¡Entonces te deseo que conquistes pronto a esa belleza! —Isadora se apoyó en el escritorio, observando la espalda de su hermano con una mezcla de sorpresa y picardía.

Con razón su hermano se había mostrado tan interesado, sin motivo aparente, en el viaje de Patricio al extranjero. Quedaba claro que sus verdaderas intenciones estaban en otra parte.

Pensó un momento, sacó su celular y marcó un número.

—Quiero que vigilen los movimientos recientes de Vera Ayala.

***

Vera efectivamente había viajado a San Miguel.

El problema de los impuestos aún no había estallado. Si se dejaba ver cerca de la fábrica, sería imposible justificar su presencia más adelante.

Capítulo 32 1

Capítulo 32 2

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