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Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 85

Durante el trayecto, Vera le envió un mensaje a Hugo para avisarle que había surgido un contratiempo y que no podría ir a verlo, aprovechando para preguntarle sobre el paradero de Hernán.

No sabía quién se había llevado al miserable; temía que hubiera sido Mateo.

Aunque Hugo fue quien la sacó del hotel aquella noche, los hombres que controlaron la situación eran los guardaespaldas enviados por Lucas, su otro colega del extranjero.

[Lo tengo yo. ¿Pasó algo?]

Hugo estaba sentado en el inmenso vestíbulo de su empresa, mirando fijamente la pantalla del teléfono.

[¿Hacia dónde vas ahora? Voy para allá.]

Vera lo pensó un momento y le envió la dirección.

Enfrentarse a la familia Kallas no era un asunto menor. Si utilizaba a su propia gente, Mateo se enteraría de inmediato, y eso era justo lo que quería evitar.

Valeria, por su parte, no había dejado de mirar a Vera con profunda culpa desde que se subió al auto. Las disculpas se acumulaban en su garganta, pero no encontraba el valor para pronunciarlas.

—¿Por qué? —preguntó Vera con calma, sin siquiera levantar la vista. Solo por el rabillo del ojo notó cómo Valeria tragaba saliva, debatiéndose internamente.

El hecho de que aún se molestara en preguntar demostraba que, muy en el fondo, no quería creer que la amiga que había elegido pudiera traicionarla de forma tan rastrera.

No era fe ciega en Valeria, sino fe en su propio juicio.

No pudo elegir a sus padres biológicos ni al prometido que le impusieron, pero a Valeria sí la había elegido ella misma.

—Perdóname… Te lo juro, no tenía idea de que las cosas terminarían así. Cuando Hernán se acercó a mí, me dijo que sabía que habías vuelto al país y que quería… quería conquistarte de nuevo.

Valeria se mordió el labio con fuerza. Si no hubiera estado presente cuando Patricio y Ofelia hablaron sobre las drogas que Hernán compró, probablemente seguiría creyendo que solo era un reencuentro inocente.

—En la preparatoria, Hernán siempre estuvo enamorado de ti. Jamás imaginé que sería capaz de hacer algo tan repugnante.

Los ojos de Valeria se llenaron de lágrimas, y apretó las manos con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

Al verla así, la memoria de Vera viajó a su primer año de preparatoria. Recordó el día en que un matón del colegio la acorraló en los baños para declarársele a la fuerza. Antes de que sus hermanos mayores llegaran, Valeria había sido la única en defenderla.

En aquel entonces, Valeria usó su propio cuerpo para bloquear la puerta mientras los amigos del matón la pateaban desde el otro lado. Sus manos, aferradas al marco, estaban blancas por el esfuerzo, exactamente igual que ahora.

—Si hubiera sabido que Hernán era ese tipo de basura, jamás lo habría ayudado —continuó Valeria, llorando—. Sé que mi error casi te arruina la vida. Pero quiero compensarte. Haré que Ofelia me dé una copia de la información que Hernán le consiguió sobre el presidente del Consorcio Castillo y te la entregaré.

Capítulo 85 1

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