Entrar Via

Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 110

Daniel buscó a Enzo con la mirada, solo para ver que las puertas del ascensor ya se cerraban tras él y Jimena.

El ceño de Daniel se frunció profundamente. Por primera vez desde que se conocían, sintió una oleada de ira genuina hacia su amigo.

Frente al mar de empleados aterrorizados, lo único que atinó a hacer fue agitar la mano con frustración.

—Se acabó, vuelvan a sus puestos.

No subió a su oficina. Simplemente dio media vuelta y abandonó el edificio.

Caminó hasta su estacionamiento exclusivo y se paró frente a su reluciente Panamera. Irónicamente, en medio de su furia y estrés por el inminente desastre de la empresa, lo único que cruzó por su mente fue la imagen de Gabriela reparando el motor de ese mismo auto con una destreza fascinante.

Una sensación extraña y desconocida le dio un vuelco al corazón.

—¡Maldición, debo estar volviéndome loco! ¡Loco! —se gritó a sí mismo, subiendo al auto y acelerando de golpe para escapar de sus propios pensamientos.

Sin embargo, el pánico dentro de Tecnologías Heraldo no duró mucho.

Esa misma tarde, el Instituto de Investigación Aranda hizo un anuncio que sacudió a todo el país.

El Laboratorio de Osciladores Cuánticos reanudaría sus operaciones oficialmente, y la conferencia de prensa se llevaría a cabo el próximo viernes. El evento sería presidido nada más y nada menos que por la nueva Directora del Centro de Investigación.

Además, se anunció que el laboratorio no haría acuerdos directos con nadie; en su lugar, abriría un proceso de licitación pública para cualquier empresa que cumpliera con los requisitos técnicos. Las bases de la licitación se entregarían el día de la conferencia.

La noticia causó un terremoto en el mundo científico y corporativo.

No era solo por la reapertura del prestigioso laboratorio, sino por la inmensa expectativa de ver por fin el rostro de la misteriosa mujer que Don Antonio Aranda había colocado personalmente al mando.

Como la conferencia era el viernes y el laboratorio apenas estaba arrancando, Gabriela se encerró a trabajar día y noche durante toda la semana. Ignoró cualquier distracción externa, concentrándose únicamente en calibrar equipos y revisar métricas en los servidores.

Fue hasta el mismísimo viernes cuando de pronto recordó que no había pasado a recoger los papeles del divorcio.

Como asistente personal de Gabriela, Clara Vega había pasado todas esas noches en vela junto a ella. Estaba preparándose mentalmente para otra madrugada de trabajo cuando vio a su jefa recogiendo sus cosas.

—¿Ya se va, Directora? —preguntó sorprendida.

Gabriela asintió con una sonrisa suave.

—Sí, llevamos días matándonos de cansancio. Hoy salimos temprano. Vete a casa y disfruta tu fin de semana, has trabajado durísimo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera