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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 5

Enzo apretó los labios. Una sombra de conflicto cruzó su mirada, pero al final, presionado por los cánticos ensordecedores de la multitud, comenzó a inclinarse lentamente hacia los labios de Jimena.

Ella cerró los ojos y levantó el rostro, como una princesa esperando el beso salvador de su príncipe azul.

Los gritos de ánimo se apagaron poco a poco, dando paso a una melodía suave y romántica.

El salón entero quedó sumergido en una atmósfera de ensueño y romanticismo puro.

Pero entonces, un aplauso sarcástico rompió el encanto.

—¡Bravo! ¡Qué maravilla! ¡Que se besen! —exclamó Gabriela mientras caminaba hacia el altar. Sus tacones resonaban con fuerza sobre el suelo de madera.

Paso a paso, abandonó la penumbra y se plantó en medio de la brillante iluminación del escenario.

El caos se desató al instante. Todos los presentes se quedaron boquiabiertos, sin entender qué hacía esa mujer irrumpiendo en plena boda.

¿Qué estaba pasando?

¿Quién era ella?

¿Qué clase de persona se atrevía a arruinar un momento tan especial subiéndose al escenario de esa manera?

—Oiga, ¿usted no era pariente de Enzo? ¿Qué hace ahí arriba? ¡Bájese de inmediato! —Silvio Sosa dejó de lado la amabilidad y le gritó con el rostro rojo de indignación.

Aquella boda era el mayor triunfo de su vida y de su familia. Todo el pueblo se moría de envidia porque su hija se había conseguido a un hombre rico y poderoso. Y qué importaba si ya tenía un hijo de seis años; el niño adoraba a Jimena. En cuanto se casara, su hija viviría como una reina.

Nadie, absolutamente nadie, iba a arruinar ese día.

El personal de la agencia de bodas corrió a intentar bajarla del escenario.

—Señora, la ceremonia aún no ha terminado. Las personas ajenas a la familia no pueden subir.

Gabriela los esquivó con elegancia y dio un paso al frente, clavando sus ojos directamente en Enzo.

—Yo no soy una persona ajena. Soy familia de Enzo Jara. A ver, Enzo, dile a todos... ¿Qué parentesco tengo contigo?

Al ver a Gabriela, un destello de pánico cruzó los ojos de Enzo, pero rápidamente frunció el ceño y le lanzó una advertencia glacial.

Capítulo 5 1

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