Clara estuvo a punto de soltar una queja, pero se mordió la lengua. Después de todo, Gabriela seguía siendo su jefa, así que evitó decir algo irrespetuoso.
Se quedó de pie en la puerta, observando en silencio cómo Gabriela sacaba un disco duro portátil de su bolso.
—Aquí están todas mis deducciones teóricas y resúmenes de optimización de algoritmos de los últimos años. Por favor, dales una revisión, organízalos y compártelos con el equipo para ver si les sirve de algo en sus investigaciones —dijo Gabriela, acercándose a la puerta para entregarle el dispositivo.
Clara se quedó perpleja por un instante. Pensaba que Gabriela le iba a pedir que hiciera recados ridículos, como servirle café, mover muebles o decorar la oficina.
Ya tenía preparado todo un discurso para negarse y ponerla en su lugar.
Pero al ver que Gabriela iba directo a temas de trabajo, Clara sintió una minúscula punzada de culpa.
Aunque esa culpa no duró más de un segundo.
¿Qué valor podía tener algo hecho en casa por alguien que no había pisado un laboratorio en siete años? Seguramente eran tonterías que solo servirían para que el resto del equipo se riera de ella.
A pesar de sus pensamientos, Clara tomó el disco duro. El problema era que ella no sabía ocultar sus emociones, y el escepticismo y desdén en su rostro fueron más que evidentes al recibir el aparato.
—Entendido. Yo me encargo.
Al fin y al cabo, si alguien iba a quedar en ridículo, sería la hermosa Directora Aranda. Y de paso, el Profesor Aranda y el Director Paredes por haberla metido allí a la fuerza.
—Gracias, te lo agradezco mucho —respondió Gabriela con una sonrisa amable y voz suave.
Ante esa actitud tan humilde, Clara volvió a desconcertarse.
En el instituto, estaba acostumbrada a lidiar con investigadores egocéntricos y de mal genio. Al principio, juró que Gabriela iba a ser una jefa insufrible.
No esperaba que fuera tan educada y accesible.
Sin saber muy bien cómo reaccionar, Clara solo dio un asentimiento torpe, murmuró un 'sí' y se dio la vuelta para marcharse.
Gabriela no le dio mayor importancia. Regresó a su escritorio y encendió su computadora.

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