Entrar Via

Amor que Fue romance Capítulo 228

Selena suspiró, resignada.

—Ya te curé la herida.

—Eso no cuenta —insistió él, con una terquedad que rozaba lo infantil.

—Deja de hacer berrinche.

Pero Isaac soltó de pronto un resoplido dolorido —¡ay!—, frunció el entrecejo y su expresión se torció en una mueca de dolor.

El corazón de Selena dio un brinco. Se inclinó hacia él, preocupada.

—¿Qué pasa? ¿Dónde te duele?

Apenas se acercó, Isaac la jaló y la envolvió entre sus brazos.

La risa baja de Isaac le retumbó en el pecho, justo al lado de su oído. El sonido transmitía una alegría traviesa, como si acabara de salirse con la suya.

Selena entendió la jugada y la rabia se mezcló con la vergüenza, subiéndole las mejillas de color.

¡Este tipo! ¡Hasta estando así de lastimado seguía con sus bromas!

—¡Isaac! —intentó zafarse, empujando su pecho con la mano, pero él la apretó aún más cerca.

—¡Ya suéltame! —protestó, dándole un golpecito en el pecho—. ¡Mentiroso! ¿Te parece gracioso?

Isaac bajó la mirada para encontrarse con el rostro enfurruñado de Selena. Sus ojos, abiertos de par en par, lo hacían reír más.

La sonrisa en sus labios se ensanchó, mostrando ese lado descarado que tanto lo caracterizaba.

—Claro que sí —soltó, sin pudor.

La apretó más fuerte, y con suavidad, recargó el mentón sobre su cabeza. Su voz sonó ronca, arrastrando la debilidad de la convalecencia, pero también una satisfacción que se le escapaba por cada poro.

—Ahora sí, ya te atrapé.

—No te muevas, déjame abrazarte un ratito.

Durante un instante Selena se quedó rígida en sus brazos. Finalmente, se rindió y dejó que la rodeara con ese abrazo.

—Selena, ni creas que te vas a librar de esto.

Selena lo miró, desconcertada.

—¿Ahora qué hice?

—Dijiste que si salía vivo de esto, aceptarías mi propuesta.

Isaac la miró con una seriedad inesperada, la voz grave y cada palabra pesando como plomo.

—Escuché todo —su mirada se clavó en ella—. Cada palabra, no olvido ni una.

Selena desvió la mirada, buscando una excusa.

—Es que en ese momento… todo estaba muy intenso…

Isaac apretó el abrazo, como si temiera que ella se escapara.

—No me importa por qué lo dijiste, yo lo tomé en serio.

—Ya salí vivo de esto.

...

Se le notaba la preocupación en la mirada.

—No vuelvas a hacer locuras como esa. Tu vida vale mucho, ¿sabes?

Isaac cerró los ojos un segundo, como si la culpa le pesara en los hombros.

—No podría soportar verla morir otra vez —susurró.

—Antes de entrar, ya lo había decidido. Si a ella le pasaba algo… yo me iba con ella.

Felipe frunció el ceño.

—¿Qué tonterías dices?

—Lo digo en serio.

—En ese momento, nada más importaba.

—Poder, dinero, fama… sin ella, ¿para qué sirven?

Felipe soltó un largo suspiro, resignado.

—Estás loco.

Isaac negó con la cabeza, una media sonrisa amarga asomando en sus labios.

—En mi vida he perdido demasiadas cosas.

—Pero a ella… a ella no puedo perderla.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Amor que Fue