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Amor que Fue romance Capítulo 45

Los trámites en el hospital resultaron interminables y tan impersonales que parecían no tener fin.

Katia asumió todo ese peso por Selena, sin que ella tuviera que mover un dedo.

El funeral se programó para tres días después. Todos los niños del orfanato asistieron, vestidos con elegantes trajes negros. Se formaron junto a Selena, de pie y en silencio, con lágrimas asomándose en sus ojos brillosos.

Entre ellos, el más pequeño no tenía ni seis años, pero ya había entendido lo que era despedirse para siempre.

Durante toda la ceremonia, Selena se mantuvo en una calma extraña, como si la tristeza se hubiera quedado atascada adentro, sin poder salir. No lloró ni perdió el control. Solo permaneció ahí, callada, aceptando los abrazos y palabras de consuelo de los demás, como si fuera una sombra andante.

Después del funeral, los trámites se hicieron aún más pesados: cerrar cuentas en el banco, cancelar el seguro médico, organizar las pocas cosas personales que tenía la directora del orfanato.

Katia fue guiando cada paso, resolviendo uno por uno, siempre pendiente de Selena, temiendo que en cualquier momento se le viniera el mundo abajo.

Tras una semana de ir y venir, por fin todo terminó.

Katia acompañó a Selena de regreso al departamento, un espacio ahora vacío y demasiado silencioso. Se sentaron juntas en el sofá, mirando el sol que se deslizaba lentamente detrás de los edificios, sin pronunciar palabra.

La luz del atardecer bañaba el rostro pálido de Selena, y sus facciones, recortadas por la última claridad, se veían más frágiles que nunca.

Afuera, la noche iba cayendo, la ciudad se cubría de sombras y el contorno de los edificios se desdibujaba en la penumbra.

Selena seguía sentada frente a la ventana, absorta en el horizonte, con la mirada perdida y sin brillo.

Katia se levantó y le llevó una taza de té caliente, posándola sobre la mesa. El vapor se elevó, disipándose en el aire frío.

—Toma tantito té, te va a ayudar a entrar en calor.

Selena giró la cabeza lentamente, forzando una sonrisa, y aceptó la taza.

Entonces, en el cielo apareció de pronto un estallido de fuegos artificiales, luego otro, y otro más.

Los colores iluminaron el cielo nocturno, y el rostro de Selena se llenó de destellos que iban y venían entre la luz y la sombra.

Katia miró hacia afuera, y de repente lo recordó.

Capítulo 45 1

Capítulo 45 2

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