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BESO POR CONTRATO romance Capítulo 6

—¡Da lo mismo si trabaja o no! El verdadero valor de una mujer está en sacar adelante su casa y a su familia, no en desvivirse por el trabajo.

A sus espaldas se oyeron unos pasos firmes y seguros.

—En la familia Fuentes no mantenemos a flojos.

Teresa dejó su taza de té, se puso de pie y lo recibió con una enorme sonrisa. —Rodrigo, qué bueno que llegaste.

Rodrigo observó sin inmutarse a Lucía, que estaba de pie aguantando el regaño. Al encontrarse con su mirada ligeramente desconcertada, se acercó a ella. —¿Por qué no me esperaste?

—No quería interrumpirte —respondió Lucía con dulzura.

Rodrigo le rodeó la cintura con suavidad. —Acompañarte a ver a tu familia nunca es una molestia.

Su presencia era imponente. Tenía una mirada inexpresiva, una mandíbula bien marcada y su perfil se veía aún más severo bajo la luz natural.

Teresa recordó las palabras de Martina; no iba a armar un escándalo ahí mismo. Al ver que Rodrigo no le respondía, se tragó el orgullo. —Siéntense, por favor. Platiquemos sentados. ¡Que traigan más té!

Rodrigo ni se movió. Entrecerró los ojos con peligro, dejando ver una mirada implacable, y soltó con un tono casual: —¿Acaso es regla de los Esquivel quedarse de pie para escuchar a los mayores?

Teresa no se atrevía a ofender a Rodrigo. Ni siquiera Daniel Esquivel se atrevería a dárselas de superior frente a él.

—Para nada —dijo Teresa, a quien ya se le estaba borrando la sonrisa, tratando de justificarse—. Es que tenía tanto tiempo sin ver a Lucía que la extrañaba mucho, y con la plática se me fue la onda y olvidé decirle que se sentara.

Rodrigo miró a Lucía y le preguntó con frialdad: —¿Es verdad eso?

Lucía frunció el ceño. ¿De verdad podía decirle que sí? Si lo hacía, Teresa se las arreglaría para cobrársela de mil formas.

Teresa se puso nerviosa y trató de componerse de inmediato: —¡Cómo crees que yo voy a tratar mal a Lucía!

Rodrigo la miró fijamente y respondió con voz helada: —Nunca se sabe.

Teresa se puso pálida. Soltó una risa nerviosa e intentó cambiar de tema. —Claro que no. Ya es tarde, ¿por qué no nos quedamos a cenar en familia?

Rodrigo tomó la mano que Lucía tenía a un costado; estaba helada. —Será en otra ocasión. Hoy ya tengo reservación en un restaurante.

Teresa sintió un gran alivio y forzó una sonrisa. —Ah, perfecto. No les quito más el tiempo para que vayan a su cita.

—Señora Teresa.

Teresa sintió que se le congelaba la sonrisa.

Rodrigo mantuvo un semblante frío y una actitud intimidante. —La próxima vez que le pida a Lucía que venga, avíseme primero.

¡Cómo se atrevería! Ella respondió con la voz más amable que pudo fingir: —Entendido. No volveré a meterme en sus asuntos.

Capítulo 6 1

Capítulo 6 2

Capítulo 6 3

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