Entrar Via

BESO POR CONTRATO romance Capítulo 9

—Ah, con razón. Resulta que está espiando a su mujer.

Mientras Nicolás hablaba por teléfono con su nueva conquista, Esteban se aburrió y decidió salir a asomarse.

Rodrigo exhaló el humo de su cigarro y fue directo al grano: —Tu hermana trajo a mi esposa a pedir gigolós.

Esteban enfocó bien la vista y sintió que se le iba el alma al suelo por su hermana. ¿Cómo se le ocurría armar semejante escándalo en pleno antro? ¡Qué imprudente!

—Al rato la regaño —dijo Esteban frunciendo el ceño, pero de inmediato se corrigió—. No, ahorita mismo bajo. —Y añadió con tono de autoridad—: Ahorita mismo me las llevo a sus casas.

—¡Cuáles gigolós ni qué nada! Aparte de estar musculosos, ¿qué tienen? ¡Ni dinero ni cerebro, nomás sirven para endulzarle el oído a las chamacas!

Rodrigo mantuvo un semblante frío. —¿Y quién te dijo que tú vas a llevar a Lucía?

Esteban sintió un hueco en el estómago. —Mala mía, mala mía. Se me fue la boca.

Mientras tanto, en la planta baja, llegó un invitado indeseable a la mesa.

Mateo Barreto, vestido con una camisa estampada de labios rojos y una cadena de platino al cuello, se sentó sobre la mesa justo enfrente de Lucía con una mano en el bolsillo del pantalón, proyectando una vulgaridad imposible de disimular.

Le hizo una seña con el dedo índice y se inclinó hacia ella. —¿No estás feliz en tu matrimonio? Por lo visto tu maridito no te cumple y por eso te vienes a buscar hombres aquí.

Julieta se puso frente a Lucía para defenderla. —A ver, Mateo, fui yo la que los pidió. ¿Estás sordo o no entiendes español?

Lucía lo miró con un asco profundo, agarró su bebida y se la echó en la cabeza. —Lárgate.

El líquido le escurrió por la frente y le entró a los ojos, pero Mateo, sin perder el descaro, sonrió de una forma repulsiva. —Mmm, el trago que me invitó mi Lucía sabe riquísimo.

La mirada de Rodrigo se volvió helada. —Partánle la cara.

Ignacio bajó corriendo con varios hombres a la planta baja.

—Hace dos años, Mateo andaba como loco detrás de Lucía —comentó Esteban—. Fue un montón de veces a la casa de los Esquivel a pedir su mano. Teresa casi la obliga a casarse con ese patán, pero menos mal que Daniel llegó a tiempo para impedirlo.

—¿Y tú cómo sabes tanto sobre mi esposa? —preguntó Rodrigo con voz gélida.

Esteban se puso serio al instante. —Nada más me sé el chisme por encimita, te lo juro.

Capítulo 9 1

Capítulo 9 2

Capítulo 9 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: BESO POR CONTRATO