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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 144

—Aunque estemos divorciados, sigue siendo la madre de mi hijo.

Brando se inclinó hacia Renán y le dijo: —¿Quieres comer con tu mamá, verdad? Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que comiste con ella, que probaste su comida. La extrañas, ¿no?

En ese momento, Renán estaba muy enojado con Melibea y no quería comer con ella, pero al ver la mirada de su padre, no tuvo más remedio que ceder.

—Mamá, ven a comer con nosotros. Esos dos niños ni siquiera son tuyos, ¿qué haces comiendo con ellos?

Melibea frunció el ceño. ¿Qué intentaba decir? ¿Que como ella lo había parido, tenía la obligación de comer con él?

—Coman su comida. ¿Acaso no tienen suficiente en el plato para mantener la boca cerrada?

Melibea actuó como si no los hubiera visto y empezó a comer. —Meli tiene razón, no les hagas caso —dijo Andrés.

Andrés levantó su vaso de jugo y le dijo a Melibea: —Meli, brindo por ti con este jugo. Gracias por enseñarme y ayudarme a avanzar tanto para poder entrar en la clase de genios.

Selena también levantó su copa y brindó con una sonrisa hacia Melibea. Al oír eso, Renán frunció el ceño aún más.

¿Decía que su madre le había enseñado? Pero si ella no sabía nada de eso.

Esas pruebas eran de lógica avanzada, ¿cómo iba a saber ella? ¿Acaso su madre también había robado las preguntas?

—Mamá, no sabía que tenías tantas agallas. Así que tú también robaste las preguntas.

—¿Quién dices que robó las preguntas? —Melibea entendió de repente—. Con razón quieres tanto a tu tía. Resulta que encontró la manera de conseguirte las preguntas. Creíste que podías tomar un atajo para entrar en la clase de genios, pero te equivocaste. Hacer trampa nunca te llevará lejos.

En ese momento, los demás comensales del restaurante notaron la extraña situación en su mesa.

¿Cuál era la relación de esa mujer con los hombres de ambas mesas y con todos esos niños? ¿Serían el ex y el actual sentados uno junto al otro? ¡Qué escena tan interesante!

—Que Andrés tenga o no mamá no es lo importante —dijo Salomón—. Lo importante es que hay alguien que, teniendo una madre, la perdió. Eso es lo verdaderamente estúpido.

Al escuchar eso, Renán se sonrojó. Andrés añadió: —Papi, tienes toda la razón. Ya decía yo que es un tremendo idiota. Dejar ir a una mamá tan buena, y así mi hermana y yo tuvimos la suerte de encontrarla.

—Salomón, eres el presidente del Grupo Escalante. Puedes tener a la mujer que quieras —dijo Brando—. Pero te pido que no juegues con ella. Aunque estemos divorciados, fue mi esposa y es la madre de mi hijo.

—¿Jugar con ella? ¿Y cómo sabes tú que esto es un juego para mí? Tal vez en tus ojos ella no vale la pena, pero a los ojos de mis hijos y a los míos, ella lo vale todo. Merece lo mejor que este mundo puede ofrecer.

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