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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 312

¿Podía actuar un poco mejor?

Melibea se daba cuenta de que Salomón lo decía a propósito.

—Tu actuación es poco convincente.

—¿Poco convincente? Hice mi mejor esfuerzo por parecer afectado.

Melibea se quedó sin palabras.

—Si al que paga no le importa, ¿por qué te importa a ti?

Aunque era cierto, algo no se sentía bien.

—Ganaste el primer lugar en la competencia internacional de matemáticas. Tu ingreso al instituto de Jenaro es más que merecido, no dejes pasar una oportunidad tan buena. Naciste para volar alto, no te encierres en una jaula.

Al escuchar las palabras de Salomón, Melibea sintió de pronto como si un rayo de luz la iluminara. Era una sensación indescriptible, pero cálida y radiante.

—Préstame tu celular —le dijo Salomón.

Antes de que Melibea pudiera reaccionar, Salomón ya había tomado su teléfono y respondido el mensaje.

[¡Procede con la contratación!]

Melibea vio cómo Salomón enviaba la respuesta afirmativa por ella. Tenía un torbellino de emociones, pero la gratitud era la más fuerte. Mientras tanto, al otro lado del teléfono, Jenaro esperaba ansiosamente la respuesta de Melibea.

Tenía el corazón en un puño. Melibea había estado pensándolo durante mucho tiempo, y él temía que lo rechazara de nuevo.

En ese instante, recibió el mensaje de respuesta.

[¡Procede con la contratación!]

¿Contratación? Melibea estaba dispuesta a unirse a su instituto.

En ese momento, Jenaro, siempre tan sereno, saltó de su silla emocionado.

—¿De qué están hablando?

Sin darse cuenta, habían entrado por la puerta principal de la mansión. Blanca escuchó parte de su conversación por casualidad. Le pareció oír que su hijo le decía a Melibea que fuera a algún lugar. Si Melibea estaba perfectamente bien en la casa Escalante, ¿qué locura se le había ocurrido a su hijo?

Melibea no sabía cómo explicarlo, pero tarde o temprano tendría que decírselo a Blanca.

—Jenaro me ha invitado a unirme a su instituto de investigación.

Melibea se sentía un poco incómoda, después de todo, había aceptado el sueldo de Salomón y ahora quería irse a otro sitio.

Al oírlo, Blanca exclamó emocionada:

—¿Jenaro? ¿El académico más joven del país Alborada? ¿Vas a ir a su instituto? ¡Eso es maravilloso! Es muy difícil entrar ahí, pero tú eres brillante, ganaste el primer lugar en la competencia de matemáticas, así que te lo mereces. Aunque…

Blanca estaba muy contenta, pero al mirar a Salomón, de repente pensó en un inconveniente. Su hijo Salomón era fantástico, pero tenía un problema en la pierna.

Jenaro era joven, guapo y el académico más joven del país. ¿No era esto poner las cosas a prueba?

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