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Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 355

Andrés estaba dispuesto a prestarle su ropa a regañadientes, pero para su sorpresa, Renán se negó.

—Olvídalo —dijo con desdén—. ¡Quién querría usar tu ropa!

—Vaya, vaya. ¿Así que rechazas mi amabilidad? Bueno, como quieras, no te voy a obligar. Pero sigo sin entender qué haces en mi casa, y mucho menos en ese estado. Que yo recuerde, no te hemos invitado.

Renán se sonrojó de ira y vergüenza.

—¡Vine a buscar a mi mamá! —gritó.

Melibea, sin saber por qué Renán había aparecido de repente, lo miró empapado y le dijo:

—Ven conmigo a mi habitación. Tienes que quitarte esa ropa mojada.

Fuera como fuese, lo primero era que Renán se cambiara.

—Lo llevaré a que se cambie y luego haré que se disculpe contigo.

Al fin y al cabo, había sido su hijo quien había intentado empujar a Salomón.

Dicho esto, se llevó a Renán. Selena volvió a hacerle un gesto a Andrés.

[Hermano, si no le prestas tu ropa, ¿qué se va a poner cuando Meli se lo lleve?]

Andrés hizo una mueca.

—Pero él no la quiso. ¿Y todavía esperas que le ruegue después de que me hizo el feo?

***

Melibea llevó a Renán a su habitación y le dio una toalla limpia para que se secara.

—Intentaste empujar a Salomón al lago y terminaste cayendo tú —dijo ella—. ¡Eso te pasa por buscarlo! ¡Te lo mereces!

Melibea sintió un atisbo de alivio al oír que se disculparía, pero su siguiente frase la desarmó.

No era una promesa, era una condición. Y su condición era que fuera a tratar a su abuela. Así que ese era el verdadero motivo por el que había venido a la mansión.

—¿Viniste a buscarme solo para que trate a tu abuela?

Renán asintió.

—Mami, la abuela está paralizada. No puede moverse de la cama ni controlar su cuerpo. No para de lamentarse, es muy triste verla así. Mami, por favor, sálvala. Estoy seguro de que tienes una forma de curarla.

—No hay nada que yo pueda hacer para curarla.

Al oír la negativa de su madre, Renán se alteró.

—Mami, ¿por qué no quieres ayudar a la abuela? Es mi abuela de verdad y siempre ha sido muy buena conmigo. Ahora no hace más que llorar en esa cama, y es horrible verla así. Hazlo por mí. Ayúdala, por favor. ¿Acaso quieres que me quede sin abuela?

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