Entrar Via

Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor! romance Capítulo 399

Las palabras de Salomón hicieron que todos los miembros de la familia Calderón contuvieran la respiración.

¿A qué se refería con que todo lo anterior era solo un calmante?

Melibea observó a Salomón. En ese momento, con su mirada gélida, parecía un dios capaz de dictar la vida y la muerte.

—Tráiganla —ordenó Salomón.

Apenas terminó de hablar, una mujer de unos cincuenta años fue conducida a la sala.

Al reconocer el rostro de la mujer, los ojos de Claudia se abrieron como platos y su respiración se detuvo.

¡Era Ofelia! ¿Cómo era posible que estuviera viva? ¿No estaba muerta?

Claudia tuvo que hacer un gran esfuerzo para no gritar.

—Supongo que todos la reconocen, ¿no? —dijo Salomón con voz sombría—. Fue su empleada doméstica durante veinte años.

—Ofelia, ¿no te habías ido al extranjero a vivir con tu hijo? ¿Cuándo regresaste? —preguntó Ximena con el ceño fruncido.

—Señora, no esperaba volver a verla —suspiró Ofelia—. Ay… ¿Cómo me iba a atrever a ir con mi hijo? Si muero yo sola, no importa, pero no puedo arrastrarlo conmigo.

Ximena frunció el ceño aún más.

—Ofelia, ¿qué quieres decir con eso?

—Ofelia, seguro que tu esposo volvió a apostar, ¿verdad? —interrumpió Claudia—. Los prestamistas de ahora son terribles, te rompen las piernas por nada. Seguro que este último año estuviste escondiéndote de ellos y por eso no te atrevías a ir con tu hijo.

Claudia la miró con dureza. Si se atrevía a decir algo, la mataría.

—Ofelia, cuenta todo lo que sabes. ¿Qué viste la noche anterior al accidente de Ismael?

—Esa noche, el gato de la señora se escapó al garaje y fui a buscarlo —relató Ofelia, mirando a Claudia con rabia—. Allí vi a la señorita Claudia, manipulando algo en ese coche. Cuando me vio, se asustó tanto que se le cayó una especie de pinza al suelo. En ese momento no le di importancia, hasta que al día siguiente, el joven Ismael tuvo el accidente con ese mismo coche. Aunque decían que fue por la lluvia y el pavimento resbaladizo, Ismael era un conductor excelente y conocía ese camino de memoria. ¿Cómo pudo tener un accidente así de repente? Justo la noche anterior había visto a Claudia manipular el coche. ¡Demasiada coincidencia! ¡El accidente de Ismael tuvo que ser porque el coche falló, porque Claudia le hizo algo!

El testimonio de Ofelia fue un golpe devastador para Ximena. Sus piernas no pudieron sostenerla y se habría desplomado si Lando no la hubiera sujetado a tiempo.

No podía creer que el accidente que dejó a su hijo en estado vegetativo hubiera sido causado por su propia hija.

Su hijo, que la quería tanto, que siempre le daba lo mejor. ¿Cómo pudo hacerle eso?

No lo creía, se negaba a creerlo.

—Ximena, ¿estás bien? —preguntó Lando, sosteniéndola.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cazando al Infiel: ¡Lárgate, Traidor!