—Claudia, qué ingenua eres. Ahora que Melibea quiere casarse y entrar en la familia Escalante, es natural que trate a esos dos niños como sus tesoros. Reni no es nada para ella. La única que de verdad lo valora eres tú, por eso tienes que salir de aquí cuanto antes. Solo tú puedes cuidar bien de Renán.
—Pero Salomón me tendió una trampa, ahora no puedo salir. Estoy condenada a morir aquí.
Renata y Claudia actuaban en perfecta sintonía, y en la mente de Renán, la idea de que Melibea y Salomón eran los malos se afianzaba cada vez más. Tenía que sacar a Claudia de allí cuanto antes.
—Claudia, no te desanimes —dijo Renán con firmeza—. Estamos buscando una solución, seguro que podemos sacarte.
Renata le dio una palmada en el hombro a Renán y le dijo a Claudia:
—Claudia, Reni tiene razón, te sacaremos de aquí. No sabes lo valiente que ha sido para intentar salvarte. Ahora mismo, las acciones del Grupo Escalante están cayendo en picada.
Solo si Reni declara públicamente que Salomón no lo empujó, podrán recuperar un poco su reputación y las acciones se estabilizarán. Salomón nos necesita, seguro que no tardará en buscarnos para llegar a un acuerdo.
Al oír esto, Claudia se sintió un poco más tranquila. Su abogado ya le había contado la situación exterior: la acusación de Renán contra Salomón por haberlo empujado de las escaleras había provocado una fuerte caída de las acciones del Grupo Escalante.
Ahora, solo Renán podía resolver esa crisis.
—Reni, eres tan valiente. No te he querido en vano todos estos años —dijo Claudia con falsa gratitud—. Pero prométeme que no volverás a hacer locuras, no te hagas daño. Si te pasara algo, me moriría de pena.


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