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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1126

Él no podía estar de acuerdo con ese plan.

Estaba bien que le dejaran el niño a la familia Calvo, pero ¿por qué Gabi tenía que darle dinero?

—¿Estás de acuerdo con que ella tenga a ese bebé?

¿De verdad Gabi estaba tan enamorada de Marcelo como para llegar a ese extremo? ¿Incluso estaba dispuesta a criar como suyo al hijo que él tuvo con otra mujer?

Qué habría hecho Marcelo en su otra vida para tener tanta suerte. Hasta él empezaba a envidiar a su nieto.

—Al fin y al cabo, es hijo de Marce. Por si acaso... yo creo que deberíamos quedárnoslo.

—Es una vida. Si simplemente la aborta, ¿qué tal si resulta que Marce nunca más en su vida vuelve a tener otro hijo?

A Fernando le tembló el labio. Tampoco era para tanto.

Con lo mujeriego que era su nieto, a lo mejor ya tenía un montón de hijos regados por ahí.

Lo que Gabi no dijo fue que, en el pasado, ella le había dado una patada accidental en la entrepierna a Marcelo. Que él pudiera tener un hijo ya era un milagro.

Aunque hubiera embarazado a muchas mujeres, no era seguro que todas estuvieran esperando un hijo suyo. Por eso, Gabi se sentía bastante culpable con él.

Si el bebé de esa joven de verdad era de Marcelo, y la familia Calvo quería quedárselo, entonces que se lo quedaran.

—Gabi, si de verdad quieres a Marcelo y deseas casarte con él, no te dejes llevar por la lástima.

Fernando sentía que ser blando de corazón era un grave error. De por sí, la familia Calvo ya se estaba quedando sin herederos. Si Gabi se casaba con Marcelo y seguía siendo tan permisiva, jamás lograría controlarlo.

—Don Fernando, no es lástima, solo pienso que el bebé no tiene la culpa de nada.

—Además, aunque yo estuviera dispuesta a darle cien mil pesos, puede que ella ni siquiera acepte —dijo Gabi, mirando a la joven con una sonrisa a medias.

Y en efecto, la señorita no estaba nada contenta.

—¡Quiero un millón de pesos! Si no me los dan, me voy a aventar desde la azotea del hospital. ¡Les aseguro que investigarán a la familia Calvo!

—De otra forma, aunque vayas y te tires del edificio en este preciso momento, no podré hacer nada.

—En mis tiempos me enfrenté a muchos enemigos y, aunque no me guste alardear, serví a mi país con honor.

—Aunque a mi edad me critiquen por los escándalos de mi familia, mi moral está intacta. Si crees que puedes amenazarme, estás muy equivocada.

La firmeza de Fernando dejó a la muchacha entre la espada y la pared. Gabi también le aconsejó que se retirara por el momento.

—La familia Calvo no te dejará desamparada, don Fernando es un hombre de palabra.

—Marcelo huyó de la boda y todos lo estamos buscando.

Al escuchar eso, la enfermera se alegró un poco por dentro. Tras dudarlo un momento, aceptó marcharse.

—¡Les daré tres días, y después de eso, quiero una respuesta clara!

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