Cecilia guardó el resto del agua con extracto de raíz en su cantimplora; al fin y al cabo, los demás también necesitarían beberla más adelante.
Mientras ellos perdían tiempo valioso allí, Haroldo Juárez, atrapado dentro de la cueva, ya se encontraba librando una batalla a muerte contra el enemigo.
En efecto, tras sufrir el ataque de la manada de cerdos salvajes, Nahuel los había engañado para que se refugiaran en esa cueva.
Pero una vez adentro, todo el grupo había inhalado el veneno de la Hierba del Ensueño y rápidamente fueron sometidos y capturados.
Haroldo fue el único que logró escapar.
Intentó desesperadamente rescatar a sus hombres, pero un solo hombre no puede vencer a tantos.
Él también había sido envenenado, aunque, gracias a su resistencia, se encontraba un poco mejor que los demás y aún lograba mantenerse en pie.
Como subcomandante, su deber sagrado era llevar a todos sus soldados de vuelta a casa.
¡Lo que jamás imaginó fue que la cueva estuviera habitada!
Esos hombres estaban altamente entrenados, ¡esa cueva escondía un secreto enorme!
Con todos sus años de experiencia militar, Haroldo ató cabos en cuestión de segundos.
¿Y qué papel jugaba Nahuel en todo esto?
¿Acaso su fachada de guía solo era una excusa para infiltrarse en la montaña sin levantar sospechas?
¡Incluso servía para desviar a otros exploradores y evitar que descubrieran la cueva por accidente!
¡Estaba claro que Nahuel trabajaba encubriendo a esos sujetos desconocidos!
Escondido en las sombras, Haroldo los observó con detenimiento. Todo apuntaba a que eran de Estrellonia.
No estaba seguro de la conexión exacta, pero que los estrellonianos estuvieran escondidos en el Monte Nebuloso realizando operaciones clandestinas, ¡era una amenaza directa a Mirasia!
Con los ojos inyectados en sangre, Haroldo se sentía acorralado.
Quería salvar a sus soldados, pero también necesitaba salir de allí para pedir refuerzos.
Le aterraba la idea de que Águila y su equipo también cayeran en la trampa de Nahuel.
Al final, todo había sido culpa de su propio error de juicio.

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