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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1324

¡Se acabó el juego! Tenía que entrar a una excelente universidad, usar su rostro apuesto y su mente brillante para conseguir una novia millonaria y casarse.

¡Y así volvería a vivir como un niño rico!

Había que admitirlo, el joven Miguel tenía grandes aspiraciones.

Cecilia prefirió no decir nada más. Había sido un día agotador. Por la noche, en la casa de Raúl, lanzaron tantos fuegos artificiales que el pueblo entero se iluminó.

El espectáculo duró casi una hora sin parar.

Fue el broche de oro perfecto para la boda.

La única que no parecía nada contenta era la tía Wilma.

Todo porque su hijo Rayan había rechazado de tajo a la chica de la cita a ciegas.

Y encima, les había prohibido que le organizaran más encuentros.

—Mamá, papá, no me gusta Maya Vera, así que no se molesten en buscar a nadie más.

—Si algún día conozco a alguien que me guste, no la dejaré escapar.

—Haré como el tío Raúl.

—Pero si no encuentro a la indicada, de nada servirá que me presionen.

—No voy a ceder.

—La tía Lorena me dijo que me quedara apoyando a Ceci por un tiempo.

—Así que dejen de preocuparse por mi vida amorosa.

La tía Wilma miró a su esposo y luego a su hijo.

—Maya es un poco tímida, si no te gusta, no te obligaré —dijo—. Pero la sobrina de tu tía política tiene un carácter muy fuerte, es famosa por eso en todos los pueblos de por aquí.

—Su familia tiene una granja avícola y ella es hija única, así que si te casas con ella, tendrían que estar viajando de un lado a otro.

—Yo creo que... —La tía Wilma no la había considerado desde el principio precisamente porque temía que a Rayan no le gustara ese tipo de mujeres.

Después de todo, una chica que sostenía el negocio de su familia debía tener una personalidad muy dura.

Rayan suspiró.

—Tranquila, mamá. Tampoco me interesan las mujeres de Veridia.

—Y menos con lo complicada que es la situación allá. Ni loco me buscaría a alguien en ese lugar.

Si se descuidaba, podría terminar enredado con alguna espía enviada por la competencia. ¿Quién sabe si se toparía con una víbora disfrazada de mujer hermosa?

Rayan mantenía su vida privada muy limpia mientras estaba en el extranjero.

El tío Thiago le dio unas palmaditas en el hombro a su esposa.

—Déjalo ya, no lo presiones. Ya vi que los hombres de la familia Ortiz prefieren buscar a sus propias esposas.

—Las citas a ciegas no sirven de nada. Deja que Rayan encuentre a alguien por su cuenta.

—Si te llevas bien con la nuera en el futuro, convivirán; si no, pues se verán poco y ya está.

—Este muchacho no es ningún inútil, ¿de verdad crees que no encontrará a nadie?

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