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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1334

—Edgar, esta vez en serio no se puede. Si esto hubiera sido antes, yo me habría hecho de la vista gorda.

—¡Pero con el Grupo Novaterra no puedo darme el lujo de equivocarme!

Por más palabras bonitas que le decía Edgar, ¡Aarón no cedía!

Edgar empezó a molestarse.

—Aarón, somos compadres, y lo hice todo por Renata.

—¡Si te pones en este plan, entonces no me dejas alternativa!

—Renata, me parece que puedes irte olvidando de ir al extranjero, con nuestra situación actual, no vas a poder salir.

Renata miró a su padrino y a su madrina, y finalmente, con los ojos llenos de lágrimas, se dirigió a Hilda.

—Perdóneme, madrina. Fue culpa de mi papá.

—¡Si no fuera por mí, él jamás habría hecho algo así!

—Padrino, madrina, en verdad quiero ir al extranjero.

—Quiero estudiar diseño.

—¡Solo miren a la diseñadora de SUNNY, la ropa que diseña hace muchísimo dinero!

—Si yo también me convierto en diseñadora de modas, seguro que podré ganar muchísimo dinero también.

—¡Y prometo que cuidaré de ustedes como mis padrinos cuando tenga éxito!

Renata sabía exactamente cuándo le tocaba rogar.

Lloraba con tanta lástima que, en el pasado, Hilda habría sentido compasión; pero ahora, aunque sí sentía un poco de pena, le causaba más repulsión.

¡¿Acaso su ahijada no entendía que su papá casi arruina el negocio de la familia de Aarón?!

¡Si Aarón no se hubiera dado cuenta a tiempo, los que habrían enfrentado las consecuencias del Grupo Novaterra habrían sido ellos!

La empresa de remodelaciones de Aarón ya figuraba entre las tres mejores de Villa Solana.

Haber ganado esta licitación fue resultado de usar todos sus contactos, demostrar compromiso y mantener una reputación impecable.

Pero en un proyecto tan jugoso como el del Sector Poniente, todos querían una tajada.

¡Los demás solo estaban esperando a que Aarón cometiera un error!

Comparado con una ahijada sin lazos de sangre, ¡por supuesto que su propio negocio importaba más!

Al fin y al cabo, Renata no era la protagonista de la historia, ¡ni mucho menos el centro del universo!

—Si logramos sacar adelante el contrato del Grupo Novaterra, seguro que nos irá mucho mejor en el futuro.

En el fondo, Renata era bastante astuta. Sabía que si su padre seguía de terco, la relación entre las familias se rompería para siempre.

Y como no era tonta, ya se había dado cuenta de la molestia de sus padrinos hacia ella.

Edgar dudó.

Esa niña suya sí que tenía talento.

Era muy inteligente y sabía cómo ganarse a la gente.

Que ahora le pidiera que devolviera el dinero que ya había dado por suyo, aunque no quería, lo hizo empezar a dudar.

Al final, las dos familias llegaron a un acuerdo: Edgar reemplazaría los materiales, y Aarón se encargaría de cubrirle las espaldas y arreglar el desorden.

—¡Esta será la última vez! —le advirtió Aarón a su esposa mientras veían a Edgar irse.

Hilda asintió.

—Así es, no habrá una próxima vez.

Edgar fue a pagar la cuenta, y al ver la cifra, sintió que le dolía el corazón.

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