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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 147

En esas pupilas oscuras no había ni rastro de pánico o miedo; solo había calma, como si todo estuviera bajo su control.

No, no era «como si»; así era.

David cayó en la cuenta. Finalmente entendió por qué Amanda no se había ido con Verónica y por qué lo había soltado de repente.

David apretó los dientes y la miró con odio:

—Amanda, me tendiste una trampa.

¿Y qué esperabas?

¿Dejar que la intimidara?

El oficial al mando ordenó:

—Llévenselo.

El privado, que antes estaba lleno de gente, se quedó casi vacío al instante.

Amanda se arregló el cabello y la ropa, y narró con voz agraviada todo lo sucedido.

Una oficial sacó pluma y libreta para tomar nota. Al final, consoló a Amanda:

—Señorita Solano, es posible que necesitemos su colaboración más adelante. La llamaremos.

Amanda, con los ojos enrojecidos, se secó una lágrima.

—Gracias. Si no hubieran llegado a tiempo, me temo que…

Amanda parecía a punto de romper a llorar de nuevo.

Como mujer, la oficial empatizó con ella.

—Señorita Solano, ya pasó. Tenga por seguro que la ley le dará un juicio justo.

Se despidieron y la oficial se fue primero para reportarse en la comisaría.

Al ver que la policía se alejaba, Amanda recuperó por completo su compostura habitual.

Se levantó despacio y su teléfono sonó.

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