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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 241

Hugo sentía que le estaban haciendo una pregunta de vida o muerte.

Si un hombre contrataba damas de compañía en un privado para lo obvio, ¿no sería por lo mismo que una mujer contrataba escorts masculinos?

El señor Díaz era hombre, ¿cómo no iba a saberlo?

Hugo tragó saliva con nerviosismo y se aclaró la garganta.

—¿Servir tragos, platicar?

—¿Y ya? —cuestionó Mauro.

—Supongo que nada más.

Hugo apenas tenía voz; sonaba como un mosquito asustado.

Mauro frunció el ceño con una mirada helada e intimidante.

Después de un largo silencio, Mauro habló con voz profunda:

—Haz que borren esa tendencia en redes. No quiero volver a ver ningún comentario atacándola en internet.

Hugo dejó salir un suspiro de alivio, por fin libre de esa presión asfixiante.

—Claro, me encargo ahora mismo.

Hugo caminó hacia la salida mientras sacaba su celular. De pronto, se detuvo en seco.

Se quedó mirando la pantalla un buen rato. Creyó que había visto mal, pero tras confirmar un par de veces, vio que era real.

Hugo retrocedió a toda prisa.

—Señor Díaz, me parece que ya no hará falta.

Mauro lo miró confundido.

Hugo le mostró la pantalla del celular.

Fueron diez minutos de un silencio tan denso que a Hugo le sudaban las manos.

Finalmente, Mauro entreabrió los labios:

—Elías al menos demostró tener pantalones.

Hacía apenas cinco minutos, Elías había publicado en Twitter que Amanda era su prometida, que confiaba plenamente en su calidad moral y que, si descubría a alguien más difamándola con malicia, procedería con todo el peso de la ley.

Justo después de publicarlo, la cuenta oficial de Capital Aurelio lo retuiteó.

Esa simple muestra de apoyo sacó a Amanda del ojo del huracán.

Hugo tenía cara de constipación. ¿Acaso el señor Díaz estaba validando a su rival amoroso?

Vaya, solo alguien como el señor Díaz podía tener tanta madurez.

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