Apenas aterrizó en Silvania, Elías se comunicó con Amanda. Ella ya había aceptado invitarle una comida y no podía echarse para atrás.
Sin embargo, no llegó sola; decidió llevar a Verónica.
Su intención principal era evitar que el malentendido se hiciera aún más grande.
Se reunieron en el restaurante acordado. En cuanto Verónica vio a Elías, los ojos le brillaron. Todavía ni entraban bien, pero a través del ventanal, Verónica ya estaba cuchicheando con Amanda.
—El señor Pineda es más guapo que en las fotos, ¿eh? Nada mal, nada mal. Se ve responsable, capaz, con buen porte y buena facha... Anda, Amanda, anímate. Aunque no terminen en el altar, tenerlo de novio no está para nada mal.
Durante el trayecto, Amanda le había explicado toda la situación, y a Verónica le pareció un verdadero desperdicio.
Amanda puso cara de palo.
—No me interesa.
Verónica ladeó la cabeza y la observó de arriba a abajo.
—¿No te interesa el señor Pineda, pero sí el señor Díaz? Bueno... es que el señor Pineda es un buen partido, pero el señor Díaz ya está en otro nivel. Tienes razón, las comparaciones son odiosas.
¿A qué venía sacar a Mauro al tema de la nada?
Amanda disimuló su incomodidad justo a tiempo, porque Elías, que ya había entrado al lugar, les estaba haciendo señas desde lejos.
Él se acercó y se sentó, derrochando elegancia y cortesía.
Verónica lo saludó con mucha confianza:
—Hola, señor Pineda. Soy Verónica, la amiga de la infancia de Amanda. Un placer conocerlo.
Elías respondió con su habitual amabilidad:
—Hola. Yo soy el... amigo de Amanda. El placer es mío.
Mientras hablaba, buscó de reojo la reacción de Amanda.
Verónica, notando lo cuidadoso que era al expresarse, empezó con las bromas:
—Usted échele ganas, señor Pineda. De amigo a novio, y de novio a marido. Yo le echo porras.
Amanda le dio un codazo para que le bajara a su intensidad.
Verónica soltó una carcajada y, como si no hubiera entendido la indirecta, siguió con su rollo:
—Es que, señor Pineda, nuestra Amanda es demasiada pieza. La fila de hombres que la buscan le da la vuelta a la manzana. Va a tener que esforzarse bastante.

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