C134-FIN DEL JUEGO.
Cuando la puerta se cerró, el ambiente cambió. No había mesas, ni contratos, ni sonrisas corporativas que suavizaran la tensión, solo dos hombres midiéndose.
Y Grayson fue el primero en atacar.
—No vuelvas a mandar regalos a mi hijo. Y menos cosas que no le interesan. Él no necesita tus juguetes alemanes para sentir que lo quieres impresionar, tiene un padre.
Adler sostuvo su mirada.
—Claro que lo tiene… pero ¿qué clase de padre llega tarde a su vida? Tal vez es hora de que alguien más esté ahí para él y también para Kate.
Grayson dio un paso más.
—Ella y Oliver son míos.
Adler se inclinó hacia él, como quien acepta un reto.
—Tuyos… ¿y entonces por qué la mujer que dices es tuya, te mira como a un extraño? ¿Sabes lo que me dice cuando hablamos? Que por fin se siente valorada, que alguien confía en su trabajo, que la respeta. Si de verdad la conocieras, no estaríamos tú y yo aquí.
La rabia dentro de Grayson no hacía más que subir.
—¿Estás insinuando que eres mejor que yo?
—No lo insinúo. Lo soy. Un hombre no pierde a su esposa y a su hijo si ha hecho las cosas bien.
Esa fue la gota que colmó el vaso, Grayson lo empujó contra la mesa y le atestó un puñetazo. La madera crujió bajo el golpe y, en un instante, Adler respondió empujando de vuelta. Los dos forcejearon como si cada movimiento fuera un pulso de poder.
Pero ninguno cedía.
Adler lo sujetó por el cuello de la chaqueta.
—Sabes qué es lo mejor… que Kate confía en mí lo suficiente como para contarme cosas que no te dice a ti. Como el bebé que esta esperando.
Grayson lo miró fijamente, sin mover un músculo.
La voz de su abogado sonó al otro lado, cargada de adrenalina.
—Señor… tengo buenas noticias. Tenemos pruebas directas contra Alejandra San Román. Y con esto… ella puede perder más que su herencia.
El corazón de Grayson pasó de cero a cien en un latido.
—¿Estás seguro?
—Cien por ciento, señor… o ella le da el divorcio… o se queda sin nada. Incluida la herencia.
Los ojos de Grayson se encendieron, y una sonrisa peligrosa le cruzó el rostro. Esa clase de sonrisa que mezcla alivio con pura sed de justicia.
—Prepara todo. Quiero verte por videollamada en media hora.
Colgó e insertó la llave y arrancó. El rugido del motor llenó el silencio del coche, y con cada kilómetro que avanzaba, la idea de poner fin a todo el juego de Alejandra se volvía más dulce.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Faltan muchísimos capítulos...
que pasa entre los capitulos 330 y 419?...
Poor translation...