C133-VA A ESCUCHAR.
Al día siguiente, Grayson estaba sentado en la cama de Oliver, con las mangas de la camisa dobladas y el cabello algo despeinado por la batalla que libraba con su hijo. Oliver reía a carcajadas mientras él le hacía cosquillas en el costado, rodando entre las sábanas.
—¡Basta, papá! —gritaba el chiquillo, riendo sin poder detenerse.
—¿Basta? ¡Eso dirá el que gane! —replicó Grayson, atrapándolo de nuevo y provocándole otra oleada de carcajadas.
Pero la risa se interrumpió cuando sonaron unos golpes firmes en la puerta. Grayson se levantó, aún con una sonrisa en el rostro, y fue a abrir. En el pasillo había un repartidor con una gran caja envuelta con papel brillante y un lazo impecable.
—¿Es esta la habitación de los Langley? —preguntó el hombre.
—Sí.
—Entrega para el niño Oliver Langley. Firme aquí, señor.
Grayson arqueó una ceja y firmó. El repartidor dejó el enorme paquete sobre la mesa del hospital y se marchó sin más. Con un suspiro y con mucha curiosidad, tomó la tarjeta pegada al lazo y la leyó en voz baja:
"Para el valiente Oliver, un campeón merece lo mejor. Con aprecio, Adler Klein."
Apretó la tarjeta hasta que sus nudillos se tensaron.
—¿Quién lo envía, papá?
Grayson dejó la tarjeta sobre la mesa y destapó un poco la caja. Dentro había un set de réplicas a escala de coches de Fórmula 1, pintados con los colores de escuderías alemanas, tan impecables como fríos.
Oliver torció el gesto.
—Es feo… y ni siquiera me gustan los coches de carreras. A mí me gustan el fútbol y los trenes…
Grayson sonrió de lado y lanzó la tarjeta directa a la papelera.
—Un imbécil, campeón. Uno que cree que puede derribarme.
Oliver lo miró con esa picardía que solo un niño podía tener.
—¿Es del jefe de mamá? Seguro está enamorado de ella.
La respuesta de su hijo lo hizo tensarse.
—¿Cómo lo sabes? ¿Tu madre te dijo algo?
—Bueno… es que —Oliver se encogió de hombros. —tú siempre dices que el jefe de mamá es un… un cabrón de primera.
—No estoy aquí para esperar. Estoy aquí para saldar cuentas.
Sin esperar más, atravesó el pasillo con pasos firmes. Varias miradas se giraron hacia él, algunas sorprendidas, otras incómodas, pero sin importarle, abrió la puerta de la sala de reuniones sin llamar.
Adler estaba en la cabecera de una mesa larga, rodeado de tres directivos que hablaban en voz baja. Y al verlo entrar, se inclinó hacia atrás en su asiento, cruzando las manos como si se preparara para un espectáculo.
—Si necesitabas algo, Maxwell, pide una cita. Como cualquier persona normal.
—No vine a pedir favores. Vengo a hablar contigo ahora.
Adler sonrió con desdén.
—Entonces espera a que termine con mis invitados.
Grayson dio un paso más, invadiendo su espacio.
—Si lo prefieres, podemos hacerlo delante de ellos. —Grayson arqueó una ceja —No tengo problema.
El gesto de Adler se endureció, cerró la mandíbula y miró a sus acompañantes.
—Salgan.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Faltan muchísimos capítulos...
que pasa entre los capitulos 330 y 419?...
Poor translation...