C140- LO ÚNICO REAL QUE TENGO.
Kate lo miraba como si hubiera oído mal.
—¿Tú... estás hablando en serio?
Grayson no respondió; en su lugar, le quitó con suavidad el vaso desechable que tenía entre las manos. Su mirada no se despegó de la de ella ni un segundo.
—Ven, te lo voy a mostrar.
Le tomó la mano sin darle tiempo a negarse y comenzó a guiarla hacia la casa. Pero apenas cruzaron la puerta, una vocecita los interrumpió.
—¡Mami!
Oliver venía trotando, sujetando la mano de Eleonora.
—¿Podemos quedarnos esta noche? —preguntó con emoción—. Voy a abrir los regalos con la abuela.
Kate parpadeó, atrapada entre el momento que acababa de vivir y la ternura de su hijo, que la miraba con esos ojos enormes y, para colmo, Oliver juntó las manos frente al pecho, con un puchero perfecto.
—Bueno… es que…
—Por favorcito… —añadió con ese tono que usaba solo cuando sabía que tenía todas las de ganar.
El corazón de Kate se ablandó por completo y le fue imposible decirle que no.
—Está bien. Pero la abuela te acuesta temprano.
Oliver dio un saltito de emoción y corrió a abrazarla antes de tomar de nuevo la mano de Eleonora, pero Kate miró a la mujer con una sonrisa resignada.
—No dejes que te convenza, Eleonora. Oliver puede ser muy... persuasivo cuando quiere.
Eleonora soltó una carcajada suave.
—Tranquila, abriremos los regalos, comeremos un pedazo más de pastel y luego directo a dormir. Lo prometo.
Cuando desaparecieron por el pasillo, Grayson miró a Kate de nuevo, en silencio, como si todo el aire que los rodeaba hubiera cambiado. Luego volvió a tomarle la mano.
—Vamos.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
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