C170-PORNO EN VIVO.
Grayson estaba sin camisa, recostado sobre el sofá con Kate encima, besándose como si el mundo se hubiera detenido. Sus manos recorrían su espalda cuando la puerta del estudio se abrió.
—¡Jesús, María y José! —exclamó Eleonora con tono de espanto—. ¡Grayson Alexander Maxwell Richardson, no puedes contenerte ni en tu propia casa!
Kate, roja como un tomate, escondió la cara contra el pecho de Grayson.
—¡Diablos, mamá! ¿No puedes tocar antes?
Eleonora se puso las manos en la cintura, fulminándolos con la mirada.
—Para todo hay un lugar, y este no lo es. Además, tenemos visitas.
Grayson rodó los ojos con fastidio.
—¿Visitas? Joder… diles que todavía estoy grave.
—¡No digas eso! —replicó Kate, pellizcándole un costado.
Entonces una voz sonó desde la puerta.
—Parece que llegué en mal momento.
Kate levantó la cabeza y enrojeció al ver a Angelo, mientras que Grayson soltaba un gruñido.
—Date la vuelta, antes de que te saque los ojos.
Angelo alzó las manos y giró sobre sus talones.
—Ok, pero yo solo vine de visita, no sabía que había porno en vivo.
De repente, Eleonora le dio un tirón en la oreja.
—¡A la cocina, Angelo! Te voy a dar pastel de chocolate… y deja que este par se vista. Dios es tan lujurioso como su padre.
Angelo se rió mientras se dejaba arrastrar.
—¿Usted y el padre de Grayson también lo hacían en el estudio?
—¡Ni lo menciones! —lo regañó Eleonora dándole otro apretón en la oreja.
—¡Ay, ay, ay! —se quejó Angelo, intentando apartarse mientras Kate no podía dejar de reír y Grayson negaba con la cabeza.
Poco después de que Angelo se comiera tres pedazos de pastel, terminó reuniéndose con su amigo en el estudio.
—Ya estás presentable… no estoy interesado en verte las pelotas —comentó con una sonrisa burlona.
Grayson gruñó y se levantó para ir por una bebida.
—¿Quieres una?
—No, acabo de saciarme con el pastel de tu madre.
Grayson bebió un trago de golpe, se sirvió otro y caminó hacia su amigo.
—Supongo que vienes por el encargo.
—Sí. Ya hice todo lo que me pediste. Lo tengo localizado. Está en Dubái el hijo de perra… gastando casi doscientos mil dólares como si nada.
Grayson apretó el vaso. Kate le había dicho que Ethan también trabajaba con Alejandra, pero el muy infeliz había escapado a Dubái, tal como lo dijo.
—¿Quieres hacerlo tú o…?
—No, te dejaré esa tarea a ti. Por el momento quiero quedarme con Kate… y también está el asunto de Gianna. —bebió un trago —Necesito resoverlo.
—¿Tu madre aún no lo sabe?

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
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